viernes, 8 de noviembre de 2019

Una respuesta sobre el cambio


Por: Ramón Antonio Veras.

1.-  Me siento vivamente emocionado cuantas veces los jóvenes  se me acercan a formularme preguntas sobre cualquier inquietud que les pase por su cabeza. Tengo la creencia de que el ser humano no se desvela así por así;  algo debe impulsarlo  a sentirse atribulado, y cuando decide saber lo que le motiva tribulación es porque necesita conocer cuál es la razón que le lleva a estar intranquilo.

2.- Hace unos días, en horas de la tarde,  al momento de salir de mi oficina de abogados, se me acercaron jóvenes estudiantes y me preguntaron que en  vista de que muchos partidos y dirigentes políticos están hablando de cambio, cuál era mi opinión al respecto. Le respondí que en un plazo de dos días,  en horas laborables, me visitaran en el bufete que por escrito les daría el criterio que tengo con relación a los cambios en la política.

3.- En política, como en  cualquier actividad humana, cambiar es convertir la realidad vigente por otra diferente; es invertir el orden establecido por uno que no sea el afianzamiento del actual. Al cambiar el presente sistema se produce una renovación reemplazando las  actuales  estructuras; en la medida que se modifica la base económica sobre la que se sustenta el andamiaje, se alcanza una evolución para salir adelante y alcanzar el desarrollo.

4.-  Los cambios, las transformaciones en la organización económica e instituciones del país  solamente las pueden ejecutar fuerzas motrices no comprometidas con el statu quo. Romper las caducas estructuras ha de ser la obra de partidos, mujeres y hombres identificados con los cambios sociales y políticos verdaderos.

5.- En  políticos y partidos del sistema la palabra cambio es utilizada como consigna para encantar a grupos humanos descontentos con la situación actual. Cuantas veces los políticos y organizaciones tradiciones procuran administrar el presupuesto nacional, hacen uso del concepto cambio. Los politiqueros de negocio le tienen un miedo al cambio cierto como el diablo a la cruz.

6.- No hay duda de que los que negocian con la política están conscientes de la necesidad que tiene nuestro país de cambios reales para acabar con las irritantes desiguales, la degradación ética, moral e institucional. Por tal razón hablan de cambios, pero es para con el presupuesto hacer lo mismo que han hecho todos los gobiernos que hemos padecido.

7.- Es justo, legítimo, grato y sumamente beneficioso para las grandes mayorías nacionales, luchar para que cambie la situación actual para así comenzar a construir el país que queremos y merecemos, que necesariamente debe ser diferente al que, en nombre del cambio, históricamente nos han impuesto para beneficio de una minoría insaciable, hipócrita, engañosa y desalmada.

8.- Resulta muy importante para la juventud dominicana que cuando se le  acerque un político hablándole de cambio, le cuestione con relación en qué cambio fundamenta su programa de gobierno, y sí busca cambiar la forma de apropiación de los recursos del Estado, o emprender, atacar los males sociales que mantienen a nuestro pueblo indignado por el desastre espiritual y material expresado en lo moral, ético e institucional

Santiago de los Caballeros,
8 de noviembre de 2019.

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