martes, 11 de octubre de 2016

Taras sociales que revelan el país que tenemos

Por: Ramón Antonio Veras.



Introducción


El ser humano se siente espiritualmente   bien  cuando vive en un ambiente sano,  agradable, sin incertidumbre, estable, no así en aquel donde se encuentra desamparado, abandonado a su suerte y desprotegido en lo absoluto.

La persona,  mientras está complacida se deleita, pero se disgusta  y se desanima por algo desagradable ocurrido en el medio donde desarrolla sus actividades habituales. Esta es una verdad que no admite discusión porque es aceptada como expresión de sentir colectivo cierto, fuera de toda duda.

A lo repugnante nadie se  adapta, lo mismo que lo horrible crea tensión, repulsión. Un círculo social odioso se hace irresistible porque motiva desaliento, aversión y  jamás atracción. Lo que   asquea no tiene  espacio en aquellos que aspiran a moverse libre de miedo, horror y espanto.

Lo horrible causa desaliento, y lleva al individuo  a sentirse  impotente, alicaído;  no impulsado a envalentonarse para luchar contra las adversidades que se le pueden presentar;  sus  bríos decaen, ceden a la flaqueza; la indiferencia se le impone a la firmeza, y la cobardía a la decisión.

Resultan legitimas,  normales, las aspiraciones de amplios sectores de la sociedad dominicana de querer  que su país sea un oasis, un remanso caribeño. Pero semejante deseo choca con la realidad que vivimos, que en lugar de alivio de penalidades, es  un medio endemoniado en el cual no es fácil tener una existencia placentera, deleitosa.
  
I.- Las tachas  en nuestra sociedad

1.- En estos momentos nuestro país se revela defectuoso,   partiendo del comportamiento de la generalidad de  los que aquí viven,  por los actos que  ejecutan, y la mala   conducta generalizada.  Se advierten signos de proceder imperfecto, propios de grupos sociales en estado lamentable, perturbados, con sus cabezas no muy bien amuebladas.  La anormalidad se hace notoria desde el punto de vista de la convivencia civilizada.

2.- Los defectos  de que adolece la sociedad dominicana, las tachas que la  hacen fea a la vista de las personas que aspiran a una vida  decente,  ocurren a diario, en forma permanente, demostrando así que su deficiencia, la estigma que  la  marca es sistémica, no de forma, sino de fondo.

3.- Los fallos que revela el medio social dominicano se presentan de forma tal que su habitualidad evidencia las cicatrices de un sistema en decadencia, degenerado,  que  hace tiempo dejó de ser viable;  se ha hecho insoportable para una vida digna.  Las acciones pecaminosas no se dan ocasionalmente, de vez en cuando, sino que son asiduas, surgen lo más normal porque están fijas en el cuerpo social vigente que aloja en su interior lacras de todo tipo.

4.- Lo   que a diario vemos no es para actuar con malabarismo en el lenguaje, haciendo equilibrismo con juego de palabras,  ni sacando de abajo para perfumar con filigranas un ambiente hediondo.  Una  cosa es vivir en las nubes, y otra en la  materialidad.  La maldad, al parecer, llegó al medio social dominicano para quedarse, y cada día se hace más notoria por la forma de proceder de amplios segmentos. Aquí la bondad no se observa con facilidad, y cuando la vemos se comporta tímida, demostrando que no está en su ambiente normal,  que  la malignidad la acosa para que se retire.

5.- La conciencia social, fruto del medio circundante y otros factores,  está contaminada por la  depravación que se señorea  dominante,  voluntades de individuos inclinados a ejecutar las peores vilezas, ante la alianza impúdica de quienes consideran como conveniente que continuemos viviendo bajo el imperio de improbidad.

6.- Tiene que estar abandonada a su suerte la forma de proceder en una sociedad, para que la infamia eche raíces tan profundas que llegue a ser forma normal de vida,  y tolerada como si fuera fiel expresión de benevolencia. No hace nada bien consentir aquellos actos  que desdicen mucho de  personas educadas para  proceder como entes  bien enseñados, y no como repulsivos asqueante sociales.
  
II.-  Taras sociales
7.- Nunca me ha pasado por la mente creerme portador de la verdad absoluta, y cuando escribo sobre un asunto determinado lo hago partiendo de lo que creo es mi verdad, que necesariamente no tiene que ser aceptada  por el que me lee o escucha mis exposiciones. De lo que sí estoy seguro es que no hago anotaciones para herir, dañar o de cualquier forma confundir.

8.- Con el objetivo de acercarme lo más posible a la certeza  de mis escritos, y rodearlos de cierta autenticidad, procuro que los mismos estén apoyados  en  fuentes confiables de información  a las cuales puedo recurrir en apoyo de mis razonamientos, porque no es bueno dejar sin argumentos valederos y confiables lo que se procura demostrar y que sea creíble.


 9.- No es cuestión de murmuración, habladuría ni chismorreo.  Los hechos son los hechos y no se derriten, y los casos que indicamos a continuación revelan que no hay que ser suelto de lengua para identificar la sociedad en que vivimos preñada de lacras,  en la que abundan  conductas impuras;  máculas,   vicios que ubican un sistema manchado por todas partes,  lo que se evidencia por las acciones que indicamos a continuación:

10.-  Un hermano mata a otro de puñalada.  

11.-  Secuestran 3 choferes, los despojan de sus vehículos,  y amarrados los lanzan vivos  a  una fosa.  

12.- De enero a abril de este año se han registrado en el país  2,315 casos de abuso sexual  y violencia infantil y sólo  diez  condenas”.

13.- Tres adolescentes violan y matan niña de  4 años de edad.   

14.-  Regidores del Distrito Nacional, Bonao, Santiago y Moca se aumentan sus salarios legislando en  provecho propio. 

15.- El Consejo del Poder Judicial, destituye tres jueces por pertenecer a una red que negociaba sentencias a favor  del crimen organizado. 

16.- Secretarios de  juzgados de instrucción  de Santo Domingo negociaban el envío de expedientes a determinados tribunales a conveniencias de imputados. 

17.- En el  Distrito Nacional,  centro médico hacia abortos desde hace 40 años.

18.- El país se convierte en paraíso negocios de capitales ilícitos. 

19.-  La ONU denuncia graves retrocesos de la salud en República Dominicana.

20.- Acusan hombre de violar a su hija. 

21.- Apresan fiscal por extorsionar comerciante.  

22.- Apresan juez que intento violar a su expareja. 

23.- El 96% de los menores del Este del país  en riesgo  explotación sexual. 

24.- Horror donde sepultan a una niña asesinada, que fue secuestrada en junio de 2015. 

25.- El contrato de los aviones Súper Tucano se arregló para disfrazar el pago de soborno. 

26. Asesinato de cuatro mujeres conmueve al país; matador era un hombre tranquilo. 

27.-  Varios regidores en actos delictivos. 

28.- Violan anciana de 101 años en San Juan de la Maguana. 

29.- El delito llega a las escuelas  públicas del país.

30.- Informe ubica en el penúltimo lugar a la integridad electoral dominicana. 

31.- Enfermedades emocionales fruto del estrés,  y la ansiedad,  se relacionan con deudas, situaciones familiares y problemas económicos. 

32.- Obispo pide poner fin a la impunidad, violencia, corrupción, inseguridad y destrucción del medio ambiente.  

III.- Un cuerpo social enfermo

33.- La enfermedad del tejido social dominicano asombra porque sus vicios no se dan en forma aislada, sino de conjunto y  frecuentes.  La continuidad revela  gravedad y consistencia en las acciones pecaminosas. La degradación, además, está presente en las distintas clases  y capas sociales, las que  ejecutan acciones despreciables con una naturalidad que expresa habitualidad en su proceder antisocial. Sonrojarse por hacer algo repugnante  no está en la conciencia de los que aquí han hecho de las malas artes una forma normal de vida; el avergonzarse por actuar al margen de la decencia hace tiempo que está en desuso.

34.- El medio dominicano es ideal, adecuado para  grupos humanos inclinados a la delincuencia en sus diferentes variedades;  luce, algo así, como un campo diseñado para que todo aquel que se ha formado  y desarrollado en  lo degenerado se mueva a sus anchas y sin  limitación de ninguna clase. La multiplicidad de inconductas expresadas por los antisociales están respaldadas por la tolerancia y la indiferencia de la sociedad.

35.- El hombre dañado lo vemos  no sólo en los asaltos diurnos y nocturnos, sino también en los que hacen de sicarios, secuestradores o violadores de niñas, niños y ancianas.  Es tan común el jovencito que mata por un celular, como el adulto celoso que mata a la pareja, hija, suegra y vecina. El envenenamiento conductual cada vez se diversifica lo que se comprueba por los métodos salvajes aplicados por los delincuentes en sus fechorías, que son de una magnitud tal que revelan el alto grado de intoxicación  criminal de  que adolece la sociedad dominicana de hoy.

36.- La  perversión en el medio dominicano, la degradación en el comportamiento no sólo se ve en los hechos de sangre, sino también  en acciones fruto  de la capacidad, la destreza de los delincuentes para operar  en  los diferentes escenarios donde ejecutan sus actos despreciables, execrables. El que asesina a un vigilante  en el curso de un asalto a un centro financiero,  su  mentalidad viciada no difiere de aquel que paga para matar al regidor titular  para así ocupar su lugar. El método es distinto, pero la mentalidad torcida es la misma.

37.- Las  operaciones delincuenciales llevadas a cabo  por jovencitos estudiantes en las escuelas públicas del país motivan espanto, horrorizan, crean total desazón. La situación da grima, a la vez que crea absoluta inquietud en quienes  se asombran por el estado de resquebradura que la delincuencia  ha creado en centros escolares de niños y niñas. Es duro saber que en los lugares donde se supone nuestros adolescentes    se van a formar como mujeres y hombres de bien,  están ocurriendo  robos  y homicidios; tráfico de drogas, violaciones sexuales y otros actos criminales llevados a cabo por pandillas organizadas. 

38.- La conducta de una comunidad humana tiene que estar lo suficientemente torcida, vuelta un hervidero, para alojar en su seno a personas con la  mente condicionada para violar una anciana de 101 años, de edad; o lanzar a una fosa de cien metros de profundidad a individuos con vida, luego de ser despojados de los vehículos de  su propiedad, para que mueran por inanición.

39.- La malicia, la vileza y la infamia se ponen en práctica como demostración de gran genialidad y alto talento, porque no otra cosa se puede decir de los que como burla al pueblo, y demostración de mediocridad, legislan para beneficio propio, aumentándose los sueldos en el congreso y las alcaldías. Es algo así como la esplendidez del politiquero manirrota con los dineros del erario.

Reflexiones
a.- Es duro decirlo, pero la verdad es que el ambiente dominicano no pinta nada bonito; por  el contrario, se presenta feo a la vista de cualquier persona sensible.  Bestialidad,  crueldad y  salvajismo  no   hacen  sentir  agradable al humano. La brutalidad no puede ir de la mano con la mansedumbre y la dulzura.

b.- Están totalmente equivocados aquellos que creen  que  los fenómenos  nocivos presentes en el país fueron enviados  a nuestro pueblo como castigo. La felicidad, lo mismo que la desgracia, es obra de la especie humana, de donde resulta que las lacras sociales que nos afectan son resultantes  de un orden económico social enfermo, degradado, que sirve como caldo de cultivo de cuantas desventuras e infortunios  padecemos.


c.- Los hechos espeluznantes  que continuamente ocurren en nuestro país,  de  presentarse en una sociedad tímidamente organizada hace tiempo que  habrían impulsado un movimiento cívico  exigiendo de las autoridades hacer un estudio  del cuerpo social dominicano para determinar la etiología  de los fenómenos  dañinos que actualmente nos aterran.

d.-Las motivaciones que han desencadenado las acciones pavorosas  de los últimos años  pueden ser diversas, como distintas  las razones  en base a las cuales pueden explicarse. La verdad es que horripila la situación  de delincuencia y  la degradación ética y moral  dominante   en el medio social dominicano,  lo que ha llevado  a las comunidades urbanas a estar  preparadas para  espeluznarse.

e.- El terreno social dominicano es campo propicio para aquel que bien ha asimilado la podredumbre a que hemos llegado como sociedad, y procura hacer vida  holgada y normal mediante actividades ilícitas de todo tipo, y sin importar salvajismo, incivismo, ferocidad y crueldad. Lo variopinto en lo antisocial solo sirve para afianzar  lo averiada que está la sociedad que nos ha tocado vivir.   Estamos moviéndonos en un pantano social, y nadie se inquieta por preguntar si la enfermedad está generada en la familia, lo educativo, o si es el sistema social que ha llegado a un alto  grado de putrefacción.



Santiago de los Caballeros,
26 de septiembre de 2016.



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