lunes, 31 de octubre de 2016

Lucha frustratoria de la oposición al PLD

Por: Ramón Antonio Veras.

I.- La oposición de lamentos al PLD
1.- Porque  me formé y me desarrollé en la lucha,  no concibo la vida sin ella,  forma parte de mi existencia.  Creo que todo tiene solución   si se toma la decisión de aceptar la dificultad como un  desafío que hay que enfrentar para salir adelante. Dan satisfacción los resultados  alcanzados en la brega, en el duro  batallar. Carece de valoración lo que se  recibe sin actitud emprendedora, la decisión de vencer obstáculos sin importar que sean engorrosos.
2.- Me he referido a la lucha para partiendo de ella,  y tomando en consideración  la actual  coyuntura de nuestro país,  explicar la actitud   equivocada de  grupos de oposición  con relación al PLD,   y su  control  político estatal absoluto.
3.- En estos momentos, el Partido de la Liberación Dominicana-PLD-, dispone de  las instituciones y órganos del Estado, lo que ha  llevado a algunos de sus opositores a criticar esa situación considerándola  como la dictadura de un partido.
4.- El hecho de que el PLD, tenga el dominio del Estado,  disfrutando  del gobierno central y muchos municipales, rompiendo  el equilibrio  del  juego de la democracia representativa,  no debe llevar a los demócratas sinceros  a caer en lamentaciones  pensando en  lo que debiera de ser un  Estado democrático, en el  cual estén representadas distintas fuerzas políticas interesadas en la  realización de cambios económicos y sociales.
5.- En el comportamiento de un luchador social no cuadra estar de quejumbroso, de plañidero;  su deber es luchar para materializar sus creencias. La política seria no se practica con lloriqueos, sino con acciones que reviertan la situación no deseada. El lastimero no tiene posibilidad de cambiar, darle la vuelta a lo negativo para hacer surgir lo positivo; la verborrea politiquera  no motiva acciones que den al traste para zarandear el  objetivo  de la  brega política. La filatería, las  fraseologías impulsan a la risa,  no a cambios políticos.
6.- Se demuestra lucidez política cuando se aplican los métodos de lucha que mandan las circunstancias, pues de lo contrario se cae en la torpeza que conduce a la derrota. El corto  en   política vive confundido haciéndole el juego  a su contrario.
7.- Al parecer, aquí hay opositores al PLD, que están dispuestos a no reñir, antes que disputarle en firme el poder; creen que litigar no conduce a nada; que es algo frustratorio andar a la  greña con el poder, y que da mejores resultados hacer las paces, reconciliarse  con los de arriba,   por nada encararse con ellos.
8.- Con lloriqueos no se llega  al poder;  ponerse de melodramático no es de políticos que quieren controlar el Estado; andar sollozando desde la oposición es estar condenado a permanecer como el rabo, atrás y  abajo. Las  posiciones sensibleras dan pena, pero no abren espacios en el Estado.  El lloroso no pasa de ser un cómico de la politiquería.
9.- El poder que tiene hoy el PLD,  hay que combatirlo  con decisión, con ánimo de luchador político, nada de timidez e indecisión. Con actitud de alicaído, abatido y desanimado no se enfrenta a los adversarios políticos poderosos. Aquel que luce desmayado, lacio o marchitado no tiene espacio para enfrentar un dominio político sólido.
10.- El que está en la actividad  política dominicana y cree que el PLD puede ser desplazado  del poder  con sólo esgrimir, está perdido. Además de organización, sentido común y perseverancia, quienes adversan al PLD deben estar  preparados para batallar sin componendas, lidiar con franqueza, llevar el pugilato político con  sentido social apoyándose en el trabajo de masas.
11.- El contendiente que se lance a ser un consecuente opositor al PLD, debe  ser un guerrero de la política,  tenaz luchador por causas justas,  pugnante por un mejor país; incansable, emprendedor, enamorado de ideas renovadoras; estar listo para discutir.

II.- Tímida   oposición al PLD
12.- La timidez,  el encogimiento no da resultados positivos  en el enfrentamiento con una organización política que, como el PLD, es fuerte y sabe hacer uso de su energía. La pobreza   de espíritu, el empacho y el cohibimiento jamás pueden salir adelante en la brega política, la cual requiere audacia,  atrevimiento.
13.- En el accionar político contra un competidor que controla el medio donde se ha de ser  enfrentado, además de capacidad de resistencia, hay que demostrar entereza y aplomo,  nada de flojedad;  en ningún momento enseñar  desgaste, sino estar estimulado a la lucha, con alta moral para combatir.  No se puede exhibir debilidad ante un oponente fuerte.
14.- El peledeismo controla el poder y no lo va a soltar alegremente, por lo  que a sus enemigos políticos no les basta con enarbolar consignas hirientes y recurrir a expresiones huecas, sin contenido social. Sostener posiciones artificiales no crea condiciones favorables contra un poderío que no da demostración de estar debilitado en su base de sustentación. La fuerza política de un régimen se mina con un trabajo de masas; con el empuje de las fuerzas motrices disconformes, que entren en contradicción con los de arriba, y que los que están en el poder ya no  puedan mantenerse  como antes.
15.- El PLD es una estructura, un armazón con un eje central, y una concepción política de como ganar procesos electorales partiendo de la realidad socioeconómica vigente; y con presencia organizativa a nivel nacional. Su participación en la política responde a los intereses  de grupos muy heterogéneos  desde el punto de vista clasista.
16.- Para batallar contra un partido en el poder, como está ahora el PLD, sus oponentes tienen que hilar fino, saber manejarse, conocer la realidad del país y comprender la coyuntura actual; hacer un trabajo tomando en consideración los más mínimos detalles en el plano nacional e internacional, y con  el convencimiento de que quien domina el Estado tiene a su disposición todos los medios,  materiales y espirituales, para en caso de ser necesario  aplastar a sus adversarios.

Reflexiones
a.- El Estado, como categoría histórica, está diseñado para el dominio de una clase social, y tiene muchas funciones, una de las cuales es reprimir a los que se opongan al orden establecido, y estos momentos el PLD es el principal artífice de ese orden vigente.
b.- Los partidos tradicionales, hasta ahora, no han hecho una oposición al PLD en base a una política de contenido social; se han limitado a una crítica politiquera que no genera lucha social. Los dimes y diretes  motivan risas, pero no contribuyen al debate profundo que cuestione la esencia misma de la administración del PLD.
c.- Las campañas oposicionistas basadas en palabreríos, estribillos y rumores, no le quitan el sueño al PLD, lo mismo que las acusaciones  de corrupción a algunos de sus más calificados dirigentes. Hace tiempo que en el ambiente político nacional,  por la degradación en que ha caído la política, la corrupción facilita la obtención de votos, pero no los quita.
d.- El  trabajo político sin sentido ni contenido no genera lucha social, que es la única que hace posible los cambios sociales.  El PLD y su gobierno están en la imposibilidad de darle respuesta a las exigencias,  a los justos pedidos que haga el pueblo. El modelo económico bajo el cual ha gobernado y gobierna el peledeismo no puede satisfacer lo que las masas populares necesitan y que solo pueden lograr mediante las protestas haciendo sentir sus quejas con firmeza, solicitando las reivindicaciones más sentidas.
e. A los fines de lograr los objetivos que el pueblo necesita, y  el PLD demostró que no puede cumplir, la oposición tiene que dejar de hacer política de logia,  relacionarse con las masas populares, reunirlas, codearse con ellas, tratarlas. Dejarse de estar de floja, blanda. Al adversario político hay que cuestionarle sus decisiones, llamarlo a debatir públicamente, a discutir los problemas que lesionan al país; demostrarle que  se está en condiciones de diputarle su dominio  recurriendo al apoyo popular.
f.- La oposición está en la obligación de salir de su letargo, actuando en forma diferente a como ha actuado hasta ahora, exhibiendo  desacuerdos, discrepancias  con el PLD; dejarse de coincidencias; alejarse, presentarse suelta de las ataduras sistémicas que también  han atrapado al PLD; tomar rumbo propio, demostrar que tiene una orientación contraria al oficialismo; que la trayectoria que ha de seguir es la que el PLD prometió, pero ha abandonado.
g.-  Lo que ha hecho la oposición tradicional al PLD, es  dar pena, rumiar angustia; comportarse como si sintiera que está abajo aguantando, tolerándolo todo con miedo a pelearse, indisponerse, reñir con el poder que tiene el PLD;  en semejante forma nada logrará; continuará dando lastima motivando compasión, evidente conmiseración  que en política no conduce a nada. Mientras los disconformes con el PLD demuestran que persiguen generar  pena, los peledeistas se  benefician del aparato del Estado exhibiendo total energía.
h.- Demostrar firmeza contra el adversario en el poder es combatirlo con confianza, seguridad plena y optimismo. El antagonista que confía   puede disputarle el poder a su enemigo, en todo momento debe probar divergencias, sin aspirar a la convergencia asustada, aterrorizada. El miedoso, el pusilánime no está en condiciones de dar la batalla,  ir   a la contienda y salir victorioso.
 i.- El dominio que en la actualidad ejerce  en el ambiente político nacional el PLD, no es infalible; y tiene sus debilidades las cuales pueden  ser aprovechadas por la oposición en un momento dado, o por condiciones que se lleguen a crear como consecuencia de una crisis que haga insostenible al PLD en el poder.

Santiago de los Caballeros,
24 de octubre de 2016.



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