viernes, 2 de septiembre de 2016

A los 75 meses de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi

Por: Ramón Antonio Veras.
1.- La sociedad humana da signos de agrietamiento una vez en ella se manifiestan fenómenos nocivos ante los cuales los miembros de la comunidad necesitan mecanismos materiales  y espirituales para defenderse de los ataques provenientes de  antisociales que se convierten en incorregibles.

2.- El nivel de desbarajuste que se encuentra el ambiente dominicano desde hace muchos años,  ha hecho posible que sujetos como Adriano Román, de conducta fallida, contumaz  asesino, recalcitrante criminal, y reincidente  contratante de sicarios,  organizara y financiara la tentativa de asesinato contra mi hijo.

3.- La realidad  está  demostrando que individuos obstinados en la criminalidad, como Adriano Román, no pueden recibir en los centros carcelarios el trato que se les da a los delincuentes primarios y de ocasión. Ante ellos no puede disminuirse la sanción, menguar la vigilancia, y  mucho menos acortarse el tiempo de permanencia en los centros de posible corrección, aunque los impertinentes  y envalentonados en lo criminoso no tienen componte.

4.- La habitualidad en el crimen se comprueba por la práctica corriente en su ejecución, lo que hace al autor de esa actividad un consuetudinario criminal. Precisamente, Adriano Román, está acostumbrado a las operaciones criminales;  en él es usual, común, muy frecuente disponer de la vida de  personas de bien.

5.- El rosario criminal, la serie de operaciones delincuenciales, el conjunto de atentados, la cadena de tramas de Adriano Román,  contra la vida de Miguelina Llaverías en dos ocasiones; la ejecución criminal contra su hermano Pablo Román;  el operativo homicida en la variedad de piromaniático contra Genaro-Yoryi-Pérez, y la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi, revelan que la sociedad dominicana tiene en su seno,  en la persona de Adriano Román, a todo un criminal, a un peligroso criminógeno, a un  homicida tenebroso, a un malhechor que escoge a sus víctimas en forma infame, como todo un malévolo.

6.- La tentativa de asesinato contra Jordi, de cuya acción criminal se cumplen hoy 75 meses,  es obra de la mentalidad malhechora de Adriano Román,  y ejecutada por una asociación de sicarios, verdaderos profesionales del crimen,  que el 2 de junio de 2010, quisieron eliminar físicamente a mi hijo.

7.- Adriano Román, y los que se unieron para materializar el asesinato  contra Jordi, no conformes con la sentencia de primer grado y de apelación, ahora han recurrido en casación ante la  Suprema Corte de Justicia. Pero continuaré ahí, como siempre, dándole el frente al crimen y a criminales como Adriano Román y sus pandilla de sicarios.

8.- Frente a los que quisieron matar a mi hijo Jordi, no tengo alternativa, opción ni alteración en mi decisión de seguir adelante, confiado en que la justicia ha de prevalecer ante la delincuencia. Por muy agrietada que esté la sociedad dominicana, no puedo claudicar ante  el sicariato, sucumbir ante los matones; ni mucho menos ceder, transigir para que el espacio que deben ocupar las mujeres y los hombres de bien sea tomado por los que,  como Adriano Román,  tienen dinero para pagar las tarifas de los matones a sueldos.


Santiago de los Caballeros,

2 de septiembre de 2016.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario