viernes, 19 de agosto de 2016

Un abuelo santiaguero melancólico

Por: Ramón Antonio Veras.

1.- Tal vez  por haber llegado a la tercera edad; a lo mejor por querer de corazón  a Santiago de los Caballeros; es posible que sea porque me he quedado rezagado como un  santiaguero trasnochado; quizás soy  un pueblerino quisquilloso, o muy  susceptible con todo lo que  lesiona a Santiago. Podría ser cualquier situación emotiva,  sentimental o en extrema afectiva hacia el medio donde nací y me he desarrollado.

2.- Lamento que no he podido cumplir los que fueron parte de mis deseos de juventud relacionados con la  ciudad cuna de mi nacimiento, Santiago, y aunque  no son anhelos imposibles,  en los últimos tiempos mis aspiraciones se han visto frustradas por causas que escapan a mi buena voluntad.

3.- En mi adolescencia siempre pensé que si llegaba a ser abuelo, quería vivir en  Santiago, y tener la posibilidad de pasear con mis nietas y nietos por la calle Del Sol, caminando lentamente desde la calle 30 de Marzo hasta la calle San Luis, e ir explicándoles las diferentes tiendas existentes,  en ese espacio,  en mi niñez, y la forma hermosa que sus dueños mantenían decoradas las vitrinas.

4.- Continuando con mis sueños de mocedad, hoy siendo abuelo, viviendo en mi Santiago hubiera querido,  luego de callejear por la calle Del Sol, cruzar al parque Duarte, y allí circular con  los más nuevos de mis descendientes, dándoles vueltas alrededor de la histórica glorieta, explicándoles que en ese parque fue donde llegué a compartir con  amigas y amigos, y dar muchos paseos; participe en reuniones conspirativas y que  hice muchas pavonadas.

5.- Por ahora todo no ha sido más que ideales juveniles, fruto  de mi tierna edad; porque el Santiago de hoy, en el cual aspiré a pasear hoy con mis nietas y nietos, no es ni la sombra de  aquel acogedor, limpio y ordenado.

6.- Estoy ansioso por hacer realidad aquellas  pretensiones  de mi primera edad, de compartir con mis nietas y nietos,  paseando por mi Santiago querido,  mi entrañable urbe, la que en su oportunidad fue  la metrópolis aseada, la villa jardín del Cibao.

7.- Mientras tanto,  continuaré esperando con melancolía  que el Santiago de mi alma  recobre su esplendor, la majestuosidad perdida, la vistosidad que la convirtió  en la ciudad más bella y mejor cuidada de la Región del Caribe.




Santiago de los Caballeros,

10 de Agosto de 2016.

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