lunes, 18 de julio de 2016

La lucha social, está ausente en los debates

Por: Ramón Antonio Veras.

Expresiones iguales  entre  adversarios ideológicos
1.- Aunque la sociedad dominicana está compuesta por   diferentes clases sociales, en  raras ocasiones se observa distinción  en el lenguaje empleado por los intervinientes en los debates políticos, hasta el punto de que   cuando se escucha una discusión entre personas que se suponen sostienen criterios ideológicos diferentes, la desemejanza en sus expresiones resulta muy difícil de distinguir.

2.- En la mente de nuestro pueblo  se forma tremendo embrollo si no  se le explica con palabras claras  el origen de los males sociales  presentes en la  sociedad dominicana  que tienen un componente netamente sistémico.

3.- La confusión se advierte en nuestro medio político desde el momento que un individuo de ideas progresistas  polemiza con un conservador, y emplea  los  conceptos   democracia y derechos humanos, sin explicar el contenido clasista e ideológico  que  encierran  ambas  expresiones.

4.-  Lo mismo ocurre en el curso del desarrollo de exposiciones hechas por grupos de avanzada en las que hablan de corrupción, miseria, explotación, desempleo, prostitución y desigualdad, sin explicar que son lacras propias del sistema social que predomina en el país, y    para  eliminarlas   se requieren  no sólo  cambios  de contenido político, sino también sociales.

5.-  Si nos llevamos de los discursos de los politiqueros, es posible que nos formemos la falsa idea de que vivimos en un paraíso social; que en el ambiente dominicano  no hay separación  entre opresores  y  oprimidos, el que vive  en abundancia y el que carece de todo, el que come lo que le plazca,  y el hambriento. En  nuestro medio,   los negociantes de la política con sus peroratas pretenden llevar al pueblo a que crea que aquí ocupa el mismo lugar  en la pirámide social,   desproporción e igualdad, disparidad y semejanza, opulencia  y miseria, felicidad  y calamidad. 

6.- Lo que observamos en el panorama nacional es que, al parecer, conservadores y progresistas se han  puesto de acuerdo para utilizar el mismo discurso a los fines de que  el  medio social dominicano sea aceptado por todas y todos como algo idílico, la sociedad encantadora, la ideal  para vivir los  de arriba y los de abajo, los saqueadores y los saqueados,  y que nos estamos moviendo en un paraíso terrenal, y no en un infierno prosaico.

7.- Si no fuera por la notoria desigualdad que genera el actual ordenamiento económico social, cualquier ingenuo podría pensar que estamos en el país de los satisfechos, que  existe un acuerdo de clases sociales para que no se exprese confrontación a nivel  social, que todo está organizado para que se mantenga la paz entre  desiguales y no ocurra lucha social alguna.

8.- En la política dominicana,  en lugar de conflictos sociales lo que sale a relucir a cada instante es el  lenguaje  del coqueteo,  del maridaje, una común seducción de clases sociales  para encantarse, llenarse de gracia y que todo siga igual para los que lo tienen todo  y los que nada tienen; la  minoría rapaz e insaciable, y la gran mayoría depauperada.

9.- La lucha en favor de los que en cada país son los más tiene su lenguaje, que difiere del  que   utilizan los ideólogos de los que se preocupan para que todo se mantenga  sin modificación alguna,  es decir que siga  el orden establecido santificado con la opresión social.

II.-  Los dimes y diretes  no generan  lucha social
10.- A lo largo de la historia  política  dominicana, ha formado parte de la lucha politiquera   la infeliz tradición de prácticas transmitidas de generación en generación expresadas en el relajo, las mutuas acusaciones personales, los dimes y diretes, el lanzamiento de reprimendas chismosas, las andanadas  groseras y los términos disonantes; el tratamiento a patadas y todo aquello que crea malquerencia a nivel  personal. 

11.- La política grotesca contribuye a mantener el estatus quo, contraponiéndola a las expresiones que encierran cuestionamientos al orden económico y social que padecemos, y son utilizadas por quienes están en la politiquería por ventajas personales y puro negocio.

12.- En la  política con contenido social, su máxima amplitud y profunda intensidad tienen  que estar orientadas a combatir todo aquello que representa traba para salvar al pueblo dominicana de la situación de descalabro material y espiritual que hoy se encuentra. Sólo el accionar político social nos puede sacar del actual atolladero.

13.- La política en procura de generar lucha social debe hacerse exponiéndole  al pueblo la necesidad de realizar transformaciones de fondo en la sociedad; de cambios que modifiquen profundamente el régimen económico, social y político; la  conveniencia de pasar de la sociedad  atrasada  que  lamentamos padecer, a otra diferente que motive satisfacción, alegría, y no pesar e incertidumbre.

14.- Hay seriedad en la política y se procura un cambio real, si se lleva al seno de la opinión pública sensata y sensible, un recado, el anuncio de que la mayoría de nuestro pueblo vive maltratada, con mala vida en lo social y económico, porque el modelo impuesto solo beneficia a la  minoría, mientras golpea, ultraja, daña, humilla y oprime a las grandes mayorías.

15.- Nuestro pueblo merece que se le hable  en    lenguaje de contenido social, no como ocurre en la actualidad que se le envuelve la mentira con un manto de verdad, se le cubre la realidad empaquetándola  con la apariencia,  en fin,  se le simula que va a ser elevado,  cuando lo que se persigue es degradarlo, envilecerlo.

16.- A los hombres y mujeres del pueblo  dominicano no se les puede continuar  sembrando la ilusión de que bajo este sistema van  a lograr liberarse de la miseria, el oscurantismo, el hambre y la opresión social en general, cuando es  una quimera, un sueño y  fantasía dosificada, hacerle creer que este orden económico  puede dulcificarse  o humanizarse, cambiando de opresor a magnánimo de angustioso a aliviado y de imperioso a condescendiente.

17.- A diferencia de los politiqueros  que han hecho creer a las masas populares dominicanas  que están viviendo bajo un orden social angelical, candoroso y ampliamente bendecido, los que  en el futuro decidan   hacer  política seria, con sentido  humano,    deben  llevar  conciencia social al pueblo; y   enfrentar  a los mistificadores, farsantes y embaucadores que han procurado  mantener  anestesiadas  a las víctimas de las desigualdades  que genera el sistema   que padecemos.

Reflexiones finales

a.- Cada clase social tiene motivación política y social, y cuantas veces recibe un mensaje que encierra sus intereses se pone en tensión, reacciona  dependiendo  de las circunstancias y procede en consecuencia. La misión del  dirigente  político  es llevar a la conciencia  de aquel que procura atraer lo que es de su agrado y conveniencia.

b.- La propuesta de contenido social hecha por un ente progresista   debe estar  en cada enfrentamiento político;  a los adversarios de clase no se les puede andar con evasivas, se les responde  con la expresión ideológica  adecuada a la ocasión. Hay que propiciar la defensa  con la  fuerza que da la razón  de  respaldar una causa justa.   

c.- En el curso de conversaciones entre políticos tradicionales es común escuchar, cuando se refieren a la democracia  dominicana, tratarla como si fuera la misma para todos los dominicanos y las dominicanas, escondiendo con juegos de palabras  su naturaleza de clase;  la mencionan como si la democracia fuera un  concepto general,  que no  envuelve intereses de  clase social especifica.

d.- Lo mismo ocurre cuando los defensores del sistema se refieren a la Constitución,  y hablan de  los derechos de los ciudadanos y del pueblo en sentido general,  en abstracto, sin  hacer mención de las clases sociales favorecidas por  ese instrumento constitucional;  el encubrimiento,   la abstracción,   persiguen que las palabras igualdad ante la ley y derechos sean aceptadas como que  son las   mismas  para  oprimidos y opresores.

e.- En la lucha política resulta de mucha importancia que las masas populares tengan la oportunidad de conocer la esencia de lo que  les plantean los políticos que buscan engatusarlas,  porque al  desconocer términos tales como  representatividad, igualdad, justicia social, orden establecido,  etc.,  la generalidad  de las veces resultan engañadas por los vivos politiqueros.

f.- Lo que en verdad se llama pueblo  debe estar preparado para  reprobar aquellos discursos huecos desprovistos de contenido social,  que   sólo sirven  para  crear  confusión. Tomando conciencia los de abajo contribuyen  a liberarse de las trampas superficiales que les ponen en los oídos sus enemigos políticos disfrazados de aliados.

g.- Aquellos que hacen política de falsedades contra  la mayoría de la población, nunca ponen como asunto a discutir  a nivel político cuestiones que se relacionan con la lucha social ni con el sistema,   sino que siempre caen  en vaguedades.


Santiago  de  los Caballeros,

11 de julio de 2016.

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