sábado, 2 de julio de 2016

A los 73 meses de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi


Por: Ramón Antonio Veras.

1.- Desde el día 2 de junio de 2010, fatídica fecha de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi Veras, estaba consciente de las vicisitudes  que tendría que pasar,  y así ha ocurrido. Son  muchas las peripecias, los  bandazos que he tenido que dar para que los culpables de la acción criminal paguen con una sanción penal el daño causado a mi hijo,  a nuestra familia  y a toda la sociedad.
2.-Con motivo del citado hecho,  las alteraciones anímicas  en mi  han  sido constantes, porque el trajinar en  la investigación y el proceso judicial, ha sido traumático; he estado en permanente ajetreo,  en un ir de acá para allá,  pero  siempre con el mismo espíritu de que en algún momento el caso ha de concluir en los  tribunales.
3.- Desde el inicio del juicio en primera instancia, hasta que se dictó la sentencia definitiva en ese grado,  todo fue un martirio, un verdadero calvario,  porque soportamos decenas de reenvíos,  en el curso de los cuales los tormentos matizaron cada audiencia.
4.- Ante la Cámara Penal de la Corte de Apelación, los imputados, y algunos  de sus defensores técnicos, se emplearon a fondo para que el caso no avanzara, provocando aplazamientos  temerarios,  burlando las garantías procesales e hiriendo con gestos y palabras a la víctima y a sus abogados.
5.- Pero todos los plazos  llegan a su vencimiento; no prospera  eternamente  la  perversidad,   perversión y  bajeza. En un momento dado la vileza se cansa y, entonces,  hace acto de presencia el sentido de lo justo.
6.- La Cámara Penal de la Corte de Apelación de Santiago, el 29 de junio próximo pasado, dictó sentencia confirmando en todas sus partes las condenaciones penales impuestas por el tribunal de primera  instancia  a Adriano Román y a los demás criminales que quisieron asesinar a Jordi.
7.- La sociedad se siente bien cuando  los antisociales resultan sancionados; los malvados merecen ser penalizados por  sus fechorías, porque sólo así pagan, en parte, las lesiones que causan a las personas de bien. Adriano Román, y los demás malévolos que le acompañaron  en la acción criminal contra mi hijo, debe cumplir la merecida condenación de primera instancia,  ahora confirmada en grado de apelación.
8.-   En mi condición de padre de Jordi, debo darle seguimiento al caso que lo ha afectado a él y a toda nuestra familia; en mi no hay espacio para descansar; la  perseverancia seguirá siendo mi norte, la tenacidad mi aliada, y  la firme voluntad de que triunfe la justicia, mi empeño.
9.- Con la misma persistencia  que he actuado hasta ahora,  continuaré dándole seguimiento al caso; proseguiré sin interrupción alguna reclamando justicia  para que ésta se   imponga   ante la ignominia.  La tenacidad  la mantendré  como aliada inseparable, porque   con ella tengo un pacto  de no cansancio.

Santiago de los Caballeros,

02 de junio de 2016.

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