sábado, 14 de mayo de 2016

Mañana, la mayoría vota, pero la minoría elige


Por: Ramón Antonio Veras.

1.- No me cabe la menor duda de que mañana, domingo día 15, miles y miles de ciudadanos y ciudadanas, comparecerán  a sus correspondientes colegios electorales, a echar en un  cajón  de cartón, identificado como urna, las boletas en  las cuales han identificado, con una  raya o cruz, al candidato o candidata que han  favorecido.

2.- El hecho de que el o la sufragante asista a votar, sin tener a su lado  persona alguna que lo coaccione,  no quiere decir, en modo alguno,  que ese ciudadano o ciudadana ha ejercido   libremente su derecho al sufragio. El acto de votar no necesariamente es concomitante con la acción libre.

3.- El ser humano es libre cuando decide  emancipado de toda condición, en forma abierta, sin cortapisas de ninguna clase; conserva su pensamiento autónomo, sin obstáculo mental alguno.  Disfruta de libertad quien  en su mente no tiene compromiso, ni está restringido en sus actuaciones.  No es lo mismo liberado que cautivo; independiente que obstaculizado.

4.- La libertad hace posible que el individuo se manifieste con albedrío, dirige su voluntad hacia un objetivo sin estar su cerebro con predestinación; su intención está liberada de atadura alguna. No hay cohibimiento en aquel que toma una decisión sin vacilación;  resueltamente, sin dudar lo que está haciendo.

5.- Más de la mitad  de los casi  siete  millones de ciudadanos y ciudadanas dominicanas que actualmente figuran en el  padrón,  aptos para elegir candidatos, no sufraga con libertad,  porque está condicionada por diferentes factores que influyen en su  voluntad mucho antes de entrar  al colegio electoral a echar  los papeles en  los tres cajones individualizados con las letras A, B y C.

6.- El o la votante que va a votar bajo la influencia de un  tormento, no  sufraga libremente; no siente placer alguno, simplemente cumple con algún compromiso previamente asumido, porque  quien vota condicionado considera el acto de votar,  no  una decisión alegre, sino un padecimiento.

7.-En países como el nuestro, con modelos económicos atrasados,  en los cuales la mayoría de los integrantes de la sociedad son víctimas de la desigualdad de  oportunidades, y viven bajo estado de opresión social, votar  es una simple formalidad a cumplir para satisfacer las aspiraciones de la minoría nacional que se beneficia del sistema imperante, y procura con el voto de los pobres legitimar el orden establecido.

8.- El voto es libre sólo  para aquel que lo ejecuta como una decisión, con el empeño de materializar su anhelo; el propósito que le  motiva a darle aquiescencia a su libertad de actuar en el sentido que se ha propuesto. Un acto deliberado es  la obra de una persona no atada en su voluntad  y  que  previamente ha pensado lo que  ha de realizar.

9.- El  hecho  de votar atrapado por la miseria, el desempleo y otras limitaciones, equivale acomodarse  a las circunstancias; amoldarse, resignarse a las reglas impuestas por el mismo adversario causante de los males que le lesionan. Aquel que quiere  salirse  de  la trampa  tiene que liberarse de cualquier forma,   porque de lo contrario continuará  siendo víctima del sistema que le  oprime y  es  legalizado con los votantes sin libertad.

10.-  La dinámica de la sociedad en que vivimos coloca en situaciones diferentes  a las electoras  y electores  que  desde el momento de su nacimiento han tenido y tienen  solucionados  sus problemas materiales y espirituales,  a diferencia de la gran mayoría de  los votantes  que, en lugar de resueltos, cada día  se le agravan , empeorándose  sin que tengan arreglo a la vista.

11.- Algunos consideran que mañana, por ser día de las votaciones, es una fiesta de la democracia; pero no dicen que se trata de la celebración  de  la democracia de la minoría nacional,  que bien   la  disfruta, festeja y le sirve de francachela. Es la democracia de sus jaranas, jolgorios y parrandas.

12.-   La democracia de los que mañana votan, pero no eligen, es otra muy diferente. Es a la  que aspiramos y debemos construir;  en la cual el pueblo elige  a sus mejores y  más  calificados   representantes. Democracia festiva es aquella  donde el pueblo es libre de elegir  para luego poder decidir su destino en los marcos de los importantes asuntos de Estado.


Santiago de los Caballeros,

14 de Mayo de 2016.

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