lunes, 30 de mayo de 2016

Los favorecidos con el sistema, los incoherentes y el PLD

Por: Ramón Antonio Veras.

I.- Los aprovechados del orden social actual, se justifica que lo defiendan

1.-En el medio que estamos viviendo  cada quien reacciona de  manera diferente ante  los  fenómenos   sociales. En todo caso, la forma de pensar ha de determinar  la actitud para aceptar o rechazar el ordenamiento económico vigente y las consecuencias que del mismo emanan.

2.-Es normal que quien se beneficia de un sistema social   lo  defienda a rajatablas,  no así aquel  que le repugna y  está  interesado    que sea eliminado. Los adversarios del orden actual tienen  distintas   motivaciones para oponerse al mismo, y  métodos   diferentes  para enfrentarlo.

3.- Se justifica luchar contra el modelo económico y social vigente, porque favorece una minoría y lesiona a la gran mayoría  del pueblo;  es perjudicial para los que  son los más  y  beneficia  a los que son menos;  además  de ser injusto, el sistema genera toda una serie de taras que lo hace insoportable a la vista de  las personas decentes.

4.- No hay que hacer mucho esfuerzo  para reflexionar  con relación  a la necesidad de cambiar por completo el  presente estado de  cosas negativas que están  a la vista de todos y todas. Basta con tener un mínimo  deseo de buen vivir en lo material y espiritual, para no hacer causa común  o comportarse indiferente con lo nocivo  que  nos golpea como sociedad.

5.- La triste situación  que padece lo que se  llama pueblo dominicano se  comprueba  con suma facilidad, y sin  caer en  exageración;  no hay redundancia alguna de objetividad cuando decimos que el ambiente dominicano cada día se hace inviable, irresistible para las personas de buen vivir.

6.- El escenario en el cual nos movemos está  ahí, y no se presta a interpretación  antojadiza   ni caprichosa;  es  cuestión  de ser sincero, y no estar comprometido con las porquerías que nos golpean a cada instante y que,  con el paso de los días, algunos las aceptan  sin rubor, como si formaran parte de nuestra idiosincrasia.

7.- La vida nos dice que los  hechos son los hechos y no se derriten, los aceptamos o los rechazamos; no hay punto medio, justificación  o excusas valederas. Aquel que decide continuar abrazado al descalabro ético, moral y económico del que somos testigos, que le aproveche, lo disfrute y que le siga yendo bien.

8.-  Aquellos coaligados con los actos de perversión, depravación, corrupción e impunidad, y asociados en la generación de  hambre, miseria, desempleo y otras lacras  de esta sociedad, desde su opción de vida pervertida y como aprovechados del sistema, están  en lo correcto en defender  las escorias de  este  ambiente  adecuado  para  menospreciados sociales.


II.- Actitud incoherente de los llamados a enfrentar  el injusto ordenamiento actual

9.- Un  comportamiento  diferente al de los paniaguados  del actual ordenamiento  económico y social, están  llamados a  tener  aquellos que no se identifican  con la  situación actual  que  de de atractiva no tiene  nada. La vida que está   llevando  la mayoría  de los dominicanos y dominicanas, no es seductora para nadie, porque en lugar de encantar, amarga.

10.- De nada vale saber lo negativo o repugnante que es una  situación política y social,  y recurrir a lamentos, quejas y  necios lloriqueos. Lo que importa  es una vez  identificado el problema,  disponerse a enfrentarlo para encontrarle  solución adecuada  y en el tiempo que mandan las circunstancias. Nada se logra con jeremiadas y  sollozos propios de niñadas.

11.- Un  cuadro social que lesiona vivamente a las grandes mayorías nacionales,  le impone a los hombres y mujeres consecuentes accionar para revertirla; comportándose  como exige el momento, desarrollando diferentes actividades y aplicando los métodos de lucha que demandan  las circunstancias.

12.-  Aquí no han demostrado coherencia con su prédica aquellos  que están  conscientes de que  el pueblo dominicano no merece ni   debe continuar viviendo como hasta ahora,  ante el descalabro económico, social y  moral en que se encuentra; y,  además,  saben  que este ambiente hay que cambiarlo por otro diferente,  en el cual la existencia se haga llevadera, y no como la actual que es incómoda, inhospitalaria. 

13.-  Lo que estamos  viendo es que amplios sectores del mundo político nacional, aunque  reconocen la situación   de   calamidad que lesiona al país,  ponen por delante pequeñeces,  asuntos personales y sin trascendencia para sustraerse  a la realidad, y no asumir la posición  que  demandan las circunstancias, demostrando así  inconsecuencia  porque cuando el momento exige perseverancia  sacan  a relucir la inconstancia, su proceder veleidoso.

14.- Sin mucho esfuerzo podemos comprobar que el pueblo dominicano está  huérfano, abandonado a su suerte, a lo que decidan sus adversarios tradicionales, sólo porque los llamados a salir en su defensa se debaten en rebatiñas sin sentido   y mutuas reprobaciones  que sólo  conducen a disgustos, distanciamientos y enfados  propios de muchachadas. La ñoñería, las pavadas no forman parte de la política  con seriedad.

15.- Cuando  el momento le exige a los más decididos luchadores políticos y sociales que se unan  alrededor de un programa de contenido cívico, social y político, entonces sale entre ellos el afán  de liderazgo, el reclamo de  preeminencia, y cuantos prejuicios y sectarismos se hacen presentes  para impedir la unidad programática y de acción   que  demanda la ocasión.

16.- La vida política enseña  que muy poco significan  las sanas y renovadoras ideas, si el portador de ellas no es capaz de dar los pasos necesarios  para materializarlas. Por más revolucionaria que sea una persona su posición carece de   sentido y utilidad práctica si no  está en disposición de unificar criterios  con  aliados que sostienen  pensamientos  semejantes o diferentes,  pero  persiguen iguales objetivos políticos y sociales.

17.- Culpables de los males que afectan al país no  solamente son los que se aprovechan  del sistema injusto que hace posible la infelicidad de nuestro pueblo, sino también aquellos  que, conscientes de esa realidad y la necesidad y posibilidad de cambiarla,  se  sustraen,  eluden cumplir  con su responsabilidad, deciden rehuir la confrontación con sus reales adversarios.

18.- Se ha comprobado que amplios segmentos sociales de los que aquí predican acabar con la desigualdad de oportunidades, recobrar la decencia de la vida pública  y hacer eficaz las instituciones, no han cumplido con su discurso, que su peroración no se compadece con el comportamiento exhibido   en el momento de  acción.

19.- La brega por el control del poder del Estado, no es para comportarse como tontos, bobos o hacer de indios; es algo muy serio, lo que impide estar de alelado, bobalicón e imbécil. Se impone ser espabilado, perspicaz, sumamente despierto y no andar de simplón, como hasta ahora ha actuado la generalidad de los que están  llamados a desplazar,  a  derrotar   a los que manejan  el aparato estatal en provecho de la minoría nacional y extranjera.

20.-Lo que en el país se conoce como movimiento democrático, progresista y de izquierda, luce desconectado de la realidad nacional, sin conexión con el sentir de las masas,  incoherencia entre  la prédica y la práctica social, así como   contradicciones  internas grupales no ideológicas. El aislamiento coyuntural ha hecho difícil  cohesionar a sectores llamados a estar permanentemente unidos hasta alcanzar el poder del Estado.  

21.- Resulta  penoso  que sectores del país con  ideas progresistas consideran que actúan correctamente, y  pretendiendo  ignorar que su debilidad  es consecuencia de su limitación para comprender lo que conviene a todos y todas  por el bien colectivo;  y que un orgullo vano y  pretensiones personales  absurdas les  impide cohesionarse  para avanzar y vencer.

IV.- En el objetivo de sacar al PLD del poder
22.- Es una verdad  fuera de toda fantasía, que todos aquellos que  inciden en la política nacional desde la oposición, organizados o no,   tienen como objetivo principal sacar al PLD del poder. Decir lo contrario  no es más que hablar  pluma de burro, fanfarronerías  de encantados bulliciosos.

23.- No podemos desconocer que una cosa son los peledeistas actuando individualmente como entes sociales, y otra muy distinta  cuando están  en  conjunto  constituyendo  el órgano político, el instrumento que les permite  dirigir el Estado dominicano: el Partido de la Liberación Dominicana.

24.- El Partido de la Liberación Dominicana, en estos momentos es una maquinaria política  que resulta difícil  vencer, porque  su forma  de  hacer  política clientelar electoral cuadra perfectamente, como anillo al dedo,  con el comportamiento de  amplios sectores de   dominicanas y dominicanos dominados por la mercancía dinero; su metodología  aplicada antes, durante y después de los comicios   los  favorece y los  hace prácticamente invencibles.

25.- El PLD es una organización que posee  un material humano profesional de la política,  y dispone de recursos económicos ilimitados y de toda índole  para incidir  en forma   determinante en la voluntad de  electores y electoras.  El trabajo político de los peledeistas  no se limita  a las campañas electorales, sino que lo hace de manera   ininterrumpida,  dirigida a los sectores que interesa  retener y conquistar  para sus  fines  políticos.

26.- En el ambiente político nacional no hay,  ahora,  una cohesión de la oposición al PLD para enfrentarlo electoralmente  con posibilidades de éxitos, porque  además de ser una estructura partidaria a nivel nacional, cuenta con una masa de votantes cautivos que responden  en forma dócil a  sus  lineamientos.    

27.- El peledeismo arrastra infinidades de fallas, exhibe  cansancio y manifiesta conflictos internos que,  aunque no indisolubles,  le afectan.  Pero la oposición,  en sus distintas ubicaciones ideológicas,  expresa  fragilidad y cuando da pasos unitarios los mismos no resultan determinantes  para una victoria. En política no sólo cuentan las debilidades del adversario, sino también la fortaleza de sus oponentes; la dispersión de sus contrarios favorece al PLD.

28.- Para vencer al PLD no le basta a la oposición  descalificar    a los  más altos dirigentes de ese partido, sino demostrándole al pueblo que esa organización,  al igual que las otras que le han precedido en el poder, arrastra los mismos vicios, y   no está en condiciones de solucionar  los más acuciantes problemas del país. Desde una posición democrática la lucha contra el peledeismo  no puede ser solamente  política y moral, sino también social.

29.- Se precisa,  además, en el mosaico de la oposición de  un grupo de individuos con calidad de dirigentes  y condiciones  para trabajar en equipo,  y una voz  convincente  que genere confianza. Los hombres y mujeres del pueblo responden a sus líderes  cuando les dicen la verdad, les pintan la realidad de las cosas. Con simulación no se gana políticamente el corazón de aquellos a quienes se  aspira a dirigir;  con las masas hay que proceder con sinceridad, exponerles sus problemas y las soluciones posibles inmediatas. 

30.- Las masas populares dominicanas están ahí, y en su conjunto son más que los peledeistas, y es posible  que en el seno de ellas este su líder, el que les interpretará su voluntad y deseo de liberación. Movilizar y unificar  a los oprimidos  e insatisfechos  con la situación actual es posible, aunque  estamos conscientes que no todos los días  está presente un José Francisco Peña Gómez y un Juan Bosch. 

31.- Por último, debo decir que el peledeismo no abandonará  el poder   a no ser  que se unan  todos los disconformes  con la situación actual, y el mensaje  de la oposición sea enviado por una persona  que motive, genere confianza  en las masas, a los fines de que estas vean en la prédica de ese dirigente   sus deseos de liberación, de un cambio real y efectivo  del ordenamiento económico y social del país.


Santiago de los Caballeros,

30 de mayo de 2016.

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