sábado, 26 de marzo de 2016

Reacción de los nuestros ante hechos represivos en épocas diferentes

Por: Ramón  Antonio Veras.


I.- Sacar experiencias de hechos pasados

1.- Por más esfuerzo que se haga no resulta cómodo por medio de la escritura transmitir un estado, la  situación del comportamiento de grupos humanos ante igual fenómeno, en momentos  diferentes, pero aun conociendo lo dificultoso, hay que tratar de exponer lo que  se piensa  a sabiendas de que  es posible  no sea  bien  comprendido el asunto sobre el cual  se escribe.

2.- Al analizar  coyunturas  diferentes de la vida política y social de un país, no siempre existe coincidencia en las opiniones, porque las oportunidades y las circunstancias pueden no ser las mismas, ni las ocasiones  iguales para las personas actuar. Lo que es posible hacer en determinado momento, no es factible en otro espacio de tiempo.

3.- De la misma forma que cambian las situaciones políticas un país, también se presenta cambiante  la voluntad de las personas desde el punto de vista generacional, así como la época  que actúan.

4.- El ser humano acciona influenciado por diversos elementos que se conjugan para dirigir  sus  actuaciones, de ahí lo  inestable, versátil, y  mudable que es al actuar. No siempre procede en forma coherente, firme e invariable porque le acecha la inestabilidad emocional y voluble.

5.- La consideración  que tenemos con relación a las actuaciones en el pasado, en un periodo   específico de la vida política,   puede servirnos para, por vía de comparación, razonar en busca de la semejanza  o diferencia de las actuaciones  de las personas en el presente. La facultad que tenemos para pensar, el entendimiento, posibilita que nos formemos un juicio de lo que procuramos demostrar recurriendo a la historia, a la realidad de los hechos ocurridos anteriormente  en nuestro país.

6.-Conocer las motivaciones por las cuales un conjunto de personas se comportó  en una forma, y distinta en otra, requiere someter a análisis el medio social, el ambiente, la situación de las clases sociales que intervienen, así como las condiciones nacionales e internacionales existentes que pueden  incidir en el ánimo de los actores de cada época o periodo de la vida del país analizado.

II.- La comunidad dominicana en su forma de actuar ayer y hoy

7.-  Me siento bien cuantas veces expongo para el público cualquier inquietud que tenga  sobre algo relacionado con mi país; por  tal razón voy a narrar el cosquilleo que se anida en mi cerebro. El azogue que se mueve dentro de  mi cabeza es el siguiente.

8.- Recuerdo perfectamente la actitud de rechazo generalizado, en el pasado,   del pueblo dominicano a un hecho que repugnaba a la conciencia cívica y ciudadana, llámese violación   a los derechos humanos, a las libertades públicas,  o a una acción  despótica  cualquiera  contra   un ser humano,  ejecutada por un organismo represivo.

9.- Pero la disposición, la postura  de una gran mayoría de los dominicanos y dominicanas de hoy  difiere, en lo absoluto, del comportamiento, la conducta de la comunidad dominicana de ayer. Partiendo de esta premonición, me he hecho la pregunta, ¿cuál sería  hoy la actitud de la gran mayoría de los dominicanos y dominicanas a un hecho igual  al que motivaba anteriormente repulsa colectiva?

10.- Tengo la sospecha de que la gran mayoría de la población no reaccionaría con coherencia, en igual sentido,  no habría  una concordancia  adversa, la   repulsa  no se materializaría en conjunto por las  siguientes presunciones.

11.- El ambiente dominicano actual sólo resulta acogedor para aquellos que se interesan por lo que  le motiva satisfacción material o espiritual; su existencia gira alrededor de lo que  lo deleita sin esfuerzo, lo que le  mueve a contentamiento aunque no sepa por qué.  Con beneplácito recibe lo que le llega sin molestia alguna, saborea las mieles a gusto.

12.- La degradación de la decencia y del sentido del honor ha  llegado para quedarse, al dejar entusiasmados a los que  permanecen inmutables ante lo peor que ocurra a su alrededor. Al sinvergüenza nada le inquieta, se conserva impertérrito, es un  ser humano formado para no impresionarse, y le  es extraño  avergonzarse.

13.- El país se ha convertido en una  cantera de  políticos sin concepto,  en una  mina de rufianes, porque para ellos no hay sanción moralizadora. La inmundicia politiquera es inmune a cualquier castigo porque  no hace otra cosa que  actuar  acorde a su moral de cafre.

14.- El campo  político del país,  al no exigirle correcto proceder al que se dedica habitualmente al accionar politiquero, su impura conducta cada día se aleja más de lo  limpio y lo  pulcro,  para que sólo predomine la insignificancia, la poca cosa, la gilipollez.

15.- El que se está imponiendo en el medio político actual es el descarado, atrevido y sorrastrado, que se  ha elevado porque se ha hecho el necesario por descompasado, irrespetuoso y descomedido. No hay espacio para la persona respetuosa y que merece importancia por su decente proceder.

III.- La posición de los demócratas sinceros

16.- Anido  la creencia, que puede ser un  temor infundado, que  ante un hecho odioso con estampa oficial, unos nos opondríamos y seriamos reprimidos, otros  se  comportarían indiferentes, y algunos aceptarían la situación por conveniencia.  Cada segmento justificaría su forma de comportarse con argumentos diferentes.

17.- Aquellos que creemos en la lucha democrática, en el accionar de las masas populares para producir los cambios que requiere el país,  actuaríamos en forma coherente rechazando el  acto represivo. La  represión va a caer sobre quienes manifiestan repudio a la actuación repudiable.

18.- En  cualquier país los hombres y mujeres con vocación democrática, cifran sus esperanzas de cambios,  en el accionar del pueblo debidamente organizado, no en individualismo sin base social.

19.-La creencia en la lucha de masas permite a los sectores de avanzada fijarse  en la  potencialidad, en la  firmeza de las fuerzas que motorizan las transformaciones y rechazan  los métodos que aplican en forma ilegal los que están en el poder del Estado.   La convicción de que sólo el poder de las masas hace posible transformar la sociedad, afianza la idea de los sectores progresistas para expresar su  rechazo a una  acción contra  una persona por su pensamiento político.

20.- Ningún argumento es válido, ni razonamiento atendible, para el  sector progresista de un país apoyar aquello que va contra el  movimiento democrático.  La firme creencia de que las ideas no se matan, se encierran ni se estropean, está fija  en los hombres y mujeres que sólo creen en el accionar colectivo, y no tienen   espacio en su mente para aceptar tranquilamente la represión.

21.- Las fuerzas democráticas saben distinguir muy bien cuando deben prestar su concurso, solidaridad e identificarse con aquellos que son perseguidos, reprimidos  por el simple hecho de ligar sus ideas de avanzada con la lucha del pueblo humilde y trabajador.

22.- Una cosa son los movimientos  de grupos aislados, y otras  las que defienden reivindicaciones que convienen al pueblo trabajador del campo y la ciudad. Con estas últimas están todos los  que en nuestro medio hacen causa común con las causas  justas, de los que constituyen las grandes mayorías.

IV.- La posición de los indiferentes

23.- Si es cierto que un hombre o mujer de pensamiento progresista no tiene excusa alguna para apoyar las acciones represivas, posición contraria a la de  toda la  toda la gama que se inscribe  en la lista de oportunistas, personas de ocasión.

24.- En nuestro país es muy amplio el abanico que ante la represión oficial, se comportaría   tranquilamente; viviendo plácidamente;  como si nada hubiera ocurrido.  La situación la ve lo más normal, como lo más  natural del mundo,  sin darle importancia alguna.  Su estado de quietud nada lo altera, no se intranquiliza, la paciencia lo domina y la disfruta.

25.- El apático no rompe su relajación espiritual, su relax, por  el hecho de que  se reprima a un  grupo de personas. Reaccionaría serenamente, con todo equilibrio; se manifiesta con una flema increíble, se revelaría  un novedoso tardón.

26.- El modelo,  la muestra del ciudadano  indiferente que no le quitaría el sueño ni trastornaría su paz, la vemos a diario en la actitud que  asume ante problemas que afectan a todos los miembros de la comunidad.

27.-Nada haría ante el despotismo que proviene  desde las alturas del poder político, aquel munícipe que se mantiene con toda parsimonia, acepta fríamente que el Alcalde de la ciudad dé en  arrendamiento un amplio tramo de una  calzada de una avenida de doble vía, o   decida crear una ruta innecesaria de conchos por una  urbanización.

28.- El desdén, el indiferentismo identifica a quien la quietud,  la apacibilidad no la cambia por nada;  se mantiene descartado, el mundo es  solo su mundo, el de la tibieza y la despaciosidad.

29.- El aprovechado, el oportunista sólo vive para sí, no le  importa lo que ocurre a su alrededor y afecta a los demás; sacar provecho es su divisa, comportarse como un caradura aprovechado. Se mueve para sacar partido; no desaprovecha ni desperdicia ocasión alguna.

30.-  Los familiares de Claudio Caamaño, atribuyeron  su muerte a que no recibió las atenciones médicas a tiempo, y denunciaron  que tras el accidente recorrieron varios centros de salud  y su pariente no fue recibido. En épocas pasadas, los periódicos y los programas de radio y televisión del país, ya habrían recibido  cientos de documentos de organizaciones cívicas y personalidades,  expresando  su indignación ante lo ocurrido  con Claudio Caamaño y la indolencia de no prestarle los primeros auxilios en los centros de salud. Pero  hoy son muy pocas las voces que se han levantado condenando  la insensibilidad  de que fue víctima el comandante Claudio.

31.- El país nuestro es el  ideal para quien  hace del  disfrute sin  esfuerzo una forma de vida,  aquel que sólo sabe llevar el agua a su molino;  barrer hacia adentro y de cualquier manera subirse al carro que está en condiciones y  listo para partir, hacerse el amo, pero sin sacrificio.

32.- El vividor se  activa sólo por lo que le es útil, aunque perjudicial para los  demás; busca lo que  le es productivo,  aunque infructífero para la sociedad. La conveniencia,  la ventaja es una  especie de cultura en el pensamiento del aprovechado social, el listo de las oportunidades, el artero.

Reflexiones

a.- La generación  que vivía aquí en  la década del 60  o del 70 del siglo pasado, era  en su generalidad sumamente honesta y respetuosa; un ser humano magnifico y maravilloso;  no tenía  nada de insignificante, vulgar, horrible y mediocre; les eran inherentes los buenos sentimientos, la buena voluntad y absoluta bondad.  Por haber vivido las atrocidades de la tiranía trujillista, rechazaba todo lo que significaba despotismo, intolerancia y opresión social y política de cualquier  naturaleza.

b.-  Así por ejemplo, en 1963, cuando ocurrió el derrocamiento de Bosch, la población dominicana estaba compuesta, en su gran mayoría,  por un  material humano  mejor que el de ahora.  El de ese periodo era sumamente sensible, íntegro, solidario, leal, de mucha  solidez en su conducta; apegado a principios   inquebrantables, con una voluntad guiada por valores hogareños finamente cultivados,  y refinados  en las escuelas.  Además, el medio social no estaba contaminado al nivel que está ahora, independientemente del régimen tiránico que precedió al de Bosch.

c.- Hombres y mujeres con deseo de vivir en libertad,  y respirar en democracia, vieron que  se ajustaba a sus aspiraciones el gobierno de Bosch. Combinado esto con una  acentuada esperanza de que  se había  iniciado   una forma nueva de gobernar, lo que les  impulsó  a rechazar el Golpe de Estado.

d.- En el país, las personas adultas en la década del 60 y 70 del siglo pasado, tenían un concepto muy distinto a las  de ahora. Estaban dominadas por la espiritualidad, el sentimentalismo y la ternura; en sus corazones no tenían espacio para la dureza, la crueldad y  la frialdad. Además, estaban acompañadas de un sentido de responsabilidad ciudadana, una formación cívica aplomada y sustancia ejemplar de ser humano.

e.- En los periodos ya citados, el hombre o la mujer dominicana,  además de la sólida formación en el hogar, tenía una educación que  descansaba en una excelente instrucción, lo que  hizo posible una persona educada, correcta, cumplidora, responsable y disciplinada.

f.- Todavía tengo frescas en mi memoria las acciones de masas, las grandes movilizaciones sindicales, gremiales, estudiantiles llevadas a cabo después de la desaparición física de Trujillo, así como cuando se   materializó  el golpe contra Bosch, destacándose, entre otras,  la acción guerrillera del 14 de Junio de 1963, la huelga de 1964, y la Guerra de abril de 1965.

g.- Por eso estoy seguro al afirmar que la reacción del dominicano de hoy, frente a un hecho similar al golpe de Estado contra Juan Bosch, sería muy distinta y menos auspiciosa.

h.- No he pretendido dibujar a la persona anteriormente como  perfecta, totalmente correcta, bien hecha,  irreprochable e insuperable. Sólo  busco  establecer una separación en el comportamiento, la diferencia de conducta del individuo de ahora que está  influenciado en su formación por un medio social desenfrenado, depravado, pervertido, degenerado, degradado, enviciado desde arriba hasta abajo.

i.- Finalmente, la correlación de fuerzas a nivel mundial en la década del 60 del siglo pasado favorecía al pensamiento de avanzada y  progresista, por la presencia todavía del campo socialista y, particularmente en América Latina  y el Caribe,  el triunfo de la Revolución Cubana representó, y representa todavía, el más significativo aporte  a los latinoamericanos y caribeños  que vieron en ese proceso la materialización de sus ideales.

Santiago de los Caballeros,

26 de Marzo de 2016.

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