lunes, 15 de febrero de 2016

Experiencias por vivir en épocas diferentes



Por: Ramón Antonio Veras.

Introducción
1.- No hay que hacer mucho esfuerzo para comprender el cambio que en los últimos años se ha efectuado en el comportamiento de los dominicanos y dominicanas. Se advierte a simple vista que el ser humano con el que compartimos hoy,  difiere en conducta del de ayer.

2.- La práctica diaria, el accionar en las diferentes actividades nos dice que estamos compartiendo con entes sociales distintos a los que tratamos en el pasado, con el  agravante de que el obrar es desigual en sentido negativo. El cambio ha operado para mal.

3.-  Aunque muchas veces  las comparaciones no son buenas, en  ocasiones nos edifican sobre algo que sirve para comprobar la existencia de fenómenos nuevos en el seno de la sociedad, lo que sólo  es  posible mediante el cotejo, diferenciando lo que se veía antes como agradable, contraponiéndolo con  lo  ahora desagradable.

I.- Degradación en la política  y otras actividades

4.- Si tomamos como punto de referencia el comportamiento que exhiben muchas de las personas que en  la actualidad inciden en la política, y lanzamos una mirada retrospectiva,  de inmediato nos damos cuenta que se ha  producido una modificación en el ejercicio político.

5.- El actor político del presente  se manifiesta con una conducta cargada de blandura, una elasticidad que responde a  la pura  conveniencia personal, sumisión condicionada a las circunstancias. No hay  nada de rigidez en los principios que se levantan,  por lo que de un momento a otro se presentan blandos.

7.- El chaquetero que tanto abunda,  y es apetecido en la generalidad de las organizaciones políticas del sistema social de nuestro país, no infringe ninguna norma de decencia, moral o ética,  porque  ajusta su proceder a lo que es normal en un ambiente dominado por el dinero y la moral de cafres. La porquería politiquera se siente bien alojada en cualquier zafacón.

8.- Los desechos políticos de una sociedad guarrada como la que impera aquí, expresan en  sus actuaciones la conducta del sistema,   la de los malandrines, rufianes, truhanes y taimados, y  jamás  la de  los comedidos, virtuosos, probos y vergonzosos.

6.- La plasticidad en el medio social dominicano la comprobamos no  sólo   en las actividades políticas, sino que se extiende a otras  formas del comportamiento de la mujer y el hombre  de antes y el de ahora,  evidenciando un antes y un después.

9.- La degradación que observamos en los politiqueros, es palpable en  otras áreas. Está  a la  vista de cualquier mirón desapasionado, lo que es el actuar de muchos de los individuos a los cuales a diario   vemos como vivos ejemplos de lo que ha sido el cambio, la metamorfosis producida en las  buenas costumbres.

10.-  Una prueba de que es  sistémico el cambio en los hábitos del dominicano y la dominicana de ayer y de hoy, lo percibimos al contemplar las  actuaciones en distintos escenarios, sin importar que nos fijemos en la vida privada, pública,  familiar o de simple amistad.

11.- Nos percatamos de la diferencia en la forma de actuar en la actualidad y en el pasado,  por los objetivos perseguidos por los intérpretes; mientras  anteriormente se hacía política con sentido colectivo, ahora manda el individualismo, procurando obtener beneficios personales, sin  tomar  en cuenta la colectividad.

12.- Predomina satisfacer apetencias personales, en lugar de procurar alcanzar lo que   resulta provechoso para la  sociedad en general. La  indolencia quita todo lo que  significa entusiasmo, dinamismo y presteza, para que no prevalezca lo justo y lo honesto.

13.- Las sanas convicciones que motorizaron al joven anterior para abrazar una doctrina liberadora de los oprimidos, ahora son vistas como ideas trasnochadas que sólo sirven como ideario añejo, teorías desfasadas que  encantan a los ilusos, a los que viven de quimeras, fantasías, ilusiones  de catecismo de lo imposible.

14.- El hombre o mujer que en épocas precedentes se preocuparon por ir a las masas a enseñarlas a reclamar sus derechos y libertades, ya no existe, ahora las masas son visitadas por quienes persiguen confundirlas, engañarlas e inducirlas a integrarse a la política “para que busque lo suyo y nada más”.

15.- La preocupación de los ciudadanos y ciudadanas que levantaron su voz para que en el  país surgieran  instituciones fuertes y confiables, está en contradicción  con la    obsesión de los que ahora están en política para prostituirlas, secuestrarlas y adaptarlas a su capricho  y conveniencia.

16.- El dirigente sindical o gremial  que anteriormente ponía en juego su vida y la de los  suyos para que los miembros del sindicato o la asociación  que representaba  les fueran respetados, en la actualidad   ha sido sustituido por quienes  viven de las organizaciones  que encabezan  y  las toman para hacer negocios.

17.-  Anteriormente los  regidores llegaban a las alcaldías a cumplir con un deber cívico, los de hoy ocupan las mismas funciones, pero para  hacer operaciones comerciales.

18.- El dirigente estudiantil del pasado se preocupaba por ser brillante estudiante, ejemplo de comportamiento e intérprete de los intereses de sus compañeros; la mayoría del presente es mediocre en los estudios, no representa a nadie y busca escalar socialmente y nada más.

19.- El ser humano de ayer se interesaba por ser ejemplo de buen comportamiento, el  de hoy poco le importa ser el prototipo de los sinvergüenzas, la copia fiel de un vagabundo, la muestra de lo que es un  degenerado,  la pauta a seguir para llegar a ser patrón de los corruptos.

20.- Los profesionales liberales eran vistos como hombres y mujeres que dignificaban sus actividades, por ser en sus actuaciones paradigmas de decoro y honestidad, pero en  la actualidad esos  mismos segmentos de la sociedad dominicana demuestran, con su actitud, deshonor, falta de probidad y desprecio por la estima y buena reputación.

21.- Los maestros de escuelas y colegios de nuestro país eran dechados  de virtudes morales, cívicas y ciudadanas; así como pulcritud para servir  de ejemplo a los demás miembros de la sociedad. En estos momentos los instructores, los que dicen ser preceptores, en su mayoría no son más  que  personas sin vocación para educar y se les importa oficiar y actuar como un  cazurro, ordinario,   educado o civilizado.

II.- El negociante metido a político

22.-  En la sociedad humana, en épocas pasadas las actividades estaban definidas, y  regidas   por reglas y costumbres respetadas por los que participaban en las operaciones; pero ahora todo ha cambiado, y es el motivo por el cual vemos que  un individuo cambia rápidamente de negociante, a político  de negocios.

23.- En el medio nuestro la politiquería inspira a participar en ella  a todas aquellas personas que por  bajeza se ajustan a moverse  bien  en todo lo que genera beneficios económicos, sin importar el área que sea.

24.-  Por  tener  la actividad política en nuestro país un sentido utilitarista, grupos humanos con ambición de dinero,  saltan  de ser comerciantes  a actores de  compraventa-política. Para obtener  ganancias se las ingenian de cualquier forma.

25.- Una vez un  comerciante comprende que le  es más  beneficioso  ser político que  mercader,  de una vez cambia y ejerce  como  actividad principal la politiquería,  para fortalecerse  como especulador con ribetes oficiales, si es que logra que su parcela política alcance el poder.

26.-  Aquel que siendo  un simple negociante  se da cuenta que intervenir en la política de negocios impulsa al progreso, comparte ambas actividades, la de  la política y la  de traficante de mercancías, consciente de que obtendrá   pingues beneficios económicos   que, en fin de cuentas,  es su objetivo.

27.- Por tal razón  es que el empresario de ayer que cree en el lícito comercio, termina fuera del mercado porque no  puede competir con el que  es politiquero y se integra  al Estado, no para medirse con los demás por las vías legales,  sino por  medio  de los mecanismos políticos a su disposición.

28.-  El ambiente social dominicano de hoy, le está enseñando al hombre o mujer que llegó al mundo empresarial por tradición familiar,   o porque cree tener la capacidad para actuar en ese  sector, tiene una opción: se retira del campo empresarial, o se vincula a la politiquería para llegar al poder y hacerse empresario de la política.

29.-  El momento actual es ideal para quien  tiene moral de cafres;  y sirve suciamente para traficar y politiquear, mercar y presentarse como líder político, especular y  ser orientador social, en fin, estar formado  para la expendeduría o senaduría, canjear y ser    diputado, ofertar en la campaña electoral o en  el mercado de la Mella, o en  el hospedaje de Santiago.

30.- El comerciante político llega a desarrollar habilidades comerciales y políticas,  que muchas veces no resulta fácil distinguir cuándo actúa como dirigente de su  partido, o funcionario público. Su posición doble lo hace avasallador, mandón,  imperativo y posesivo; se cree un elefante y ve a los demás como ratas, su decisión es enseñorearse,  tener en sus bolsillos muuucho dinero y la sartén por el mango.

31.-  El presente ordenamiento social y económico, a diferencia  del pasado, le confiere tanto dominio a los negociantes políticos que su preponderancia es tal que llega a someter a sus designios,  capricho y voluntad, no sólo a los organismos del Estado,  sino que también impone miedo, llevando a la sumisión a algunas  organizaciones empresariales llamadas a defender los intereses de sus representados.

III.- Familia, escuela,  la niñez de ayer  y la de hoy

32.- La escuela de ayer era para los estudiantes la prolongación de sus hogares; la continuación en el aula del trato que recibían  en la casa de parte  de sus padres.  Los maestros y maestras se encargaban de darle seguimiento a la formación que los adolescentes traían de  su morada.

33.- Anteriormente,  la preparación de los niños y niñas  estaba fundamentada  no sólo en el contenido de los libros;  su instrucción  era el resultado del aprendizaje  combinado  de padres y maestros, lo que daba como resultado  la entrega a la sociedad de un ser humano formal, disciplinado, responsable y honesto; y  de  un carácter sólido. Hoy predomina el individuo  desordenado, informal y maleable.

34.- El relajamiento, el agrietamiento de la familia, la irresponsabilidad de muchos padres, y la falta de  un método, orientación y correcta dirección  en el sistema educativo actual, ha traído como consecuencia  un cambio  en la forma de actuar  de nuestros  niños, niñas y adolescentes en el hogar, en las calles y en los centros escolares.

35.- La actitud inadecuada del lenguaje insultante, las ofensas a los envejecientes, el trato provocador a los maestros, en fin, lo que fueron ayer palabras de respeto, consideración y alabanzas a los mayores y educadores,  son extrañas hoy en el vocabulario de los menores de las  nuevas  generaciones.

36.-  El cambio se observa hasta en las relaciones de las nietas y nietos hacia abuelas y abuelos; la delicadeza hacia estos ya no es la misma, la exquisitez desapareció; el acercamiento primoroso y comunicativo está ausente, muchas veces resulta más   importante para ellos chatear por el celular que  charlar con el abuelo o abuela.

37.- El respeto a los centros escolares,  que ayer se consideraban como templos, hoy  ha desaparecido  porque  los niños y niñas se están moviendo en una sociedad en la cual no se sancionan  las inconductas.  El hecho de que en  escuelas y colegios  estudiantes ejecutan en aulas actos sexuales, no debe  alarmar a nadie, porque esas acciones son propias, normales, habituales en un medio en decadencia, degenerado, corrompido, como el vigente en este país donde el fenómeno de la corrupción es una institución.

38.- Es notoria la pobre calificación  que exhiben  nuestros  niños y niñas  en varias asignaturas de  los grados  primarios y secundarios, fruto  de la irresponsable dirección de los padres en el hogar y  poca preparación  de sus profesores.  Pero muchos adolescentes  que no dominan la gramática y las matemáticas son expertos en actos de degeneración erótica; en el arte de excitar  se consideran graduados, duchos en asuntos de carnalidad; como lujuriosos son escolares  excelentes.

IV.- Reflexiones finales

a.- Una sociedad humana no se degrada de un día para otro, en un abrir y cerrar de ojos;  el envilecimiento, la degeneración  se produce poco a poco, tal como ha ocurrido  con la dominicana, en la  cual el relajamiento ético y moral ha sido pausado.
b.- La misma lentitud en el proceso de afrenta, vergonzoso, ha permitido  comprender  el cambio de comportamiento  de una generación de dominicanos y dominicanas a otra; la de ayer,   brillando por ser íntegra  en su gran mayoría, y la de hoy  claramente pervertida  en su generalidad.

c.-  La deformación de conducta, la aberración en la forma de proceder de amplios sectores de la  comunidad dominicana, tiene su razón de ser  en el ordenamiento económico social actual que genera perversión y deshonor; descuadre en la honradez, deformidad en la dignidad, y abandono de lo limpio para abrazar  la suciedad.

d.- No estamos viviendo en la década del cincuenta del siglo pasado, pero el salto de degradación que ha dado  la  sociedad dominicana es más  alto que el tiempo transcurrido. El relajamiento moral ha sido sumamente envilecedor, notoriamente infamante, sin duda indecoroso, penosamente ignominioso.

e.- No son pocas las incoherencias que hacen posible la comprensión de la podredumbre de la sociedad dominicana hoy; lo  improcedente lo podemos observar en distintas actividades; lo indigno está a la vista de todos y todas.

f.- La hipocresía en la persona de hoy  contrapone la franqueza de la de ayer; la simulación retrata de cuerpo entero a  la sociedad  bajo la cual estamos viviendo. La falsía  se evidencia  cuando diferentes sectores sociales se manifiestan  alarmados  por  hechos repugnantes hartos conocidos.

g.- Algo que es de mi conocimiento  y de muchos otros abuelos, las prácticas sexuales, el desnudismo llevado a cabo por niñas y niños en exclusivos colegios de Santiago, ahora es publicado con asombro en periódicos nacionales.

h.- Es comedia de mal gusto la  reacción de  grupos dominantes del país, que con su comportamiento político  sinvergüenza  contribuyen a la degradación social, y ahora  simulan estar sorprendidos, muestran  falso espanto, aparentan sobrecogimiento, por lo que es noticia vieja de que para algunos estudiantes las aulas no son más que  habitaciones de moteles.

i.- El deterioro en el comportamiento ha llegado tan lejos que ha  penetrado hasta en las relaciones amorosas. La forma de sentir amor hacia otro ha cambiado,   ha  ido declinando poco a poco; lo que ayer eran simples diferencias de carácter entre parejas, ahora se empeoran haciéndose insoportables, degenerando  en vías de hechos y homicidios; se ha estropeado la convivencia amorosa; descarriado el respeto mutuo entre los compañeros unidos en el amor y  se ha desvalorizado el sentimiento de amar surgido del corazón.

j.- Como dominicano no esperaba estar viviendo en un medio social de mojigatos, puritanos y santurrones; pero tampoco en un ambiente, como el de ahora, de truhanes, corruptos, degenerados, farsantes, depravados e infames.

k.- El dominicano o la dominicana que crea que el ordenamiento actual sirve para algo,   está totalmente equivocada, pues  el presente medio social es inútil e inservible; está estropeado, condiciona  al  ser humano a un comportamiento repugnante  y asqueroso; hace posible la existencia de inconductas,  actuaciones despreciables,  prácticas abominables;  a diferencia  de como se comportaban en el pasado  las personas  que eran  por su forma de proceder  admirables, motivaban el aprecio, el respeto  y toda consideración.

l.- Finalmente, de lo que no tengo la menor duda es que la sociedad actual  no puede seguir como hasta ahora, y de seguro cambiará, para dejar de ser pervertida, corrompida e injusta.


Santiago  de los Caballeros,

13 de febrero de 2016.

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