miércoles, 23 de diciembre de 2015

Mis hijos, quiero que aprendan de la práctica de la vida


Por: Ramón Antonio Veras.
1.- La sociedad humana es el laboratorio que sirve de escenario para la ejecución de nuestras ideas; la  práctica de la vida es lo que más enseña;  con la ejercitación de nuestro pensamiento demostramos lo que somos, y la experiencia la adquirimos del  accionar   propio y del de los demás.

2.- Mis hijos saben,  desde el momento que tienen uso de razón,  por la práctica de mi vida, que ideológicamente me identifico con el socialismo real como el   único sistema social que resuelve los problemas de la humanidad, en el orden material y espiritual;  pero también saben que nunca en la vida les he  inducido a que se identifiquen con mi pensamiento político.

3.- Mis descendientes han aprendido lo que es la intolerancia política porque han visto, en la práctica,   que a su padre se le ha perseguido, apresado, torturado y difamado, por sostener ideas contrarias a las de sus adversarios ideológicos.

4.- Mis vástagos entienden lo que es el crimen organizado porque han vivido, en la práctica, que Jordi fue víctima de una tentativa de asesinato ejecutada por  sicarios, expresión de  criminalidad nueva en el país.

5.- Siempre  he querido que mis retoños aprendan de la vida, de  la práctica, de  sus propias experiencias, aciertos y desaciertos; que  saquen enseñanzas de lo que les ocurre en el quehacer diario, de las actividades que realizan, las diligencias fructíferas y frustratorias; de las ilusiones y los desengaños, en fin, de los logros y los fracasos.

6.- He tratado de  que  mis hijos  cultiven, aprendan  de la práctica,  porque sólo así descubren, asimilan lo que les será  de utilidad, de provecho en todo el curso de su existencia. Meterse en la cabeza lo que  se extrae   del medio circundante, hace posible vivir sin sorpresas, sobresaltos y desconciertos.

7.- Cuantas veces tengo oportunidad les comento a mis hijos que deben estar preparados para todo, porque el trayecto que lleva  la sociedad dominicana,  el derrotero del país da grima, por lo que  hay que estar listo para moverse con éxito en agua y tierra firme; que  como ellos siempre proceden dominados por la buena fe, deben mantenerse a la expectativa para no ser víctimas de una conspiración.

8.- Les  he hecho saber a ellos, a mis descendientes,  de la conspiración,  porque en nuestro medio  está prohibido progresar;  y todo aquel que saca la cabeza para salir adelante en base al trabajo y el talento, tiene  de frente  a  adversarios  listos para confabularse  e impedirle  que avance. Las tramas, el complot,  forman parte de los métodos  que aplican  aquellos  que sólo saben competir mediante las zancadillas, las emboscadas y las trampas perversas. Aprender  a defenderse de los que conspiran para hundir a los  que buscan salir adelante  con  reglas  sanas, forma parte de la práctica de la vida.

9.- Mis hijos, en el terreno de la  conspiración deben ser sumamente cuidadosos, porque  las maquinaciones en su contra pueden venir  directamente  de competidores suyos, así como también de muchos que dicen ser mis amigos, pero  cuando de intereses se trata se convierten  en simulados amigos. La práctica ha demostrado que los intereses pesan más que la amistad y la sangre.

                                                         Santiago de los Caballeros,   23 de diciembre de 2015.

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