lunes, 7 de diciembre de 2015

En procura de una unidad programática


Por: Ramon Antonio Veras.

I.- Una generación de luchadores
1.-  En los últimos cien  (100) años de historia dominicana, la generación de hombres y mujeres  que más ha incidido en la política   ha sido la nacida entre 1930 y 1970; en todos los grandes acontecimientos ocurridos en el país ha estado presente, accionando en forma decisiva, y sin importar  que sean actividades  cívicas o políticas, de contenido social o militar, pacificas o violentas.

2.- Pero los entes sociales  nacidos en la indicada etapa, con su propio discurso, con sus ideas progresistas, democráticas, de izquierda o socialistas,  no han llegado  a ocupar ningún cargo electivo;  y si  han estado en el poder es porque han abjurado a los principios que habían  defendido.

3.- El objetivo de este escrito no es referirnos al comportamiento político  de los que  renegaron, a los  que abandonaron  la línea que juraron seguir, sino a los que  se han mantenido firme, sin  apartarse de la ruta que se trazaron.

4.- No vamos a proceder a analizar  las motivaciones que han tenido o tienen  luchadores democráticos  para no concertar  alianzas con otras fuerzas; sólo  haremos  precisiones de lo que creemos conviene hacer para  unificar posiciones en torno a puntos concretos.

II.- Trabajos unitarios en curso de un proceso electoral

5.- En un medio social como  el dominicano de hoy, no  pueden  esperarse aliados políticos químicamente puros, homogéneos, y de sólidos principios; se impone ser prácticos,  sin  ceder en los principios. Pactar con aliados   circunstanciales no rebaja la lucha política por causas justas, simplemente la hace menos áspera, llevadera.

6.- Los hombres y mujeres del país,  históricamente identificados con  el accionar político democrático, deben  aprovechar las coyunturas electorales para expresar su sentir, tomando en cuenta la correlación de fuerzas, las posibilidades de éxitos total o parcial, de sumar para exigir o, simplemente, aceptar algo ahora,  para reclamar mucho después.

7.- Aquellos que luchan por cambios políticos y sociales  verdaderos, no pueden marginarse de los procesos sociales, aunque  las coyunturas no sean  favorables, porque  las masas populares no deben ser abandonadas al mensaje de sus adversarios. A los  que buscan  embaucar al pueblo hay  que enfrentarlos con la denuncia verdadera, certera y esperanzadora.

8.- Si conviene a los intereses  de las grandes mayorías nacionales que  sus  más dignos representantes,  abandonando el puritanismo y  con un   pañuelo en la nariz, sentarse  a debatir un programa mínimo de lucha con sectores  opuestos ideológicamente, pero dispuestos  a  ceder, hay que ir a la mesa de negociación  para  ver qué se puede lograr.

9.- En política hay que ser realista,  estar preparado para bregar en todos los escenarios; ante aliado y adversario, obrar con el convencimiento de que en todo asunto político subyace un interés clasista. Cada actor procura sacar la  mayor ventaja para su clase, sector o capa social.

III.- Sentido político en  trabajos unitarios programáticos

10.- A los encuentros para concertar puntos comunes dentro de las diferencias,  no se puede ir con prejuicios para no acordar, sino con la cabeza fría y en pleno estado de libertad para aceptar, rechazar o conciliar sin lesionarse políticamente. El que va a pactar tiene que estar en condiciones de  acordar o disentir, retirarse y regresar.

11.- En los arreglos políticos basados en cuestiones programáticas  se acepta como también  se puede  discordar. La unidad dentro  de la diferencia se alcanza con inteligencia política de altura.

12.- En política, los acuerdos serios se hacen  de cara al sol, exhibiendo cada parte sus pretensiones. Los encuentros para llegar a la unidad de acción no son  conciliábulos a espalda de las masas, citas hechas para conjuras, ni maquinaciones para operaciones politiqueras.

13.- Los pactos políticos ejecutados en base a la repartición de cargos, se hacen tomando en cuenta beneficios personales y grupales a costa del presupuesto nacional;  los dineros del erario sirven  de motivación a los negocios entre iguales, donde los intereses del pueblo no cuentan, a no ser para  resultar  afectados en la operación  comercial y política.

IV.- Posibles resultados de los encuentros para lograr  unidad programática

14.- La presencia de sectores democráticos en una alianza electoral con corrientes opuestas,  sirve como órgano  dinámico para las masas populares obtener conquistas sociales y políticas  y, a la vez, espacios  orientadores y realizadores.

 15.- Comenzar por trabajos unitarios electorales abre la posibilidad de crear un amplio frente de fuerzas opuestas, que  pueda llegar a englobar a todo un mosaico político ideológico, a los fines  de que en el futuro  el verdadero pueblo dominicano pueda participar efectivamente en el ejercicio   del poder y de su democracia.

16.- Lo que se ha visto hasta ahora es que en el seno del pueblo dominicano hay hombres y mujeres con suficiente  talento  y honestidad,  que  morirán  siendo muy serios y virtuosos, pero condiciones que para nada sirvieron al quehacer político y democrático del país.


 Reflexiones  finales

a.- Demuestra lucidez política quien va a tratar puntos sobre unidad programática, consciente de que  las negociaciones no se desarrollan sin contradicciones, sin obstáculos ni dificultades a vencer. Los inconvenientes  son previsibles, pero hay que elevarse sobre ellos y superarlos con inteligencia para lograr el acercamiento posible y deseado.

b.- El momento es para mujeres y hombres  que,  con visión democrática, vean nítidamente clara la necesidad de la unidad en base a puntos programáticos y no  en reparto de cargos, para contribuir  a la creación de  bases firmes para una alianza futura de mayores proporciones.

c.- En la presente ocasión, ante  las peculiares condiciones actuales, el político sagaz y realista, con orientación certera, ha de aplicar una táctica flexible, defendiendo sus ideas con audacia y sin claudicación, para lograr acuerdos programáticos que recojan, entre otros,  puntos tales como estimulo del  progreso económico, asegurar  la ocupación  a todas las personas aptas para el trabajo, defensa de los recursos naturales nacionales frente a los intereses extranjeros, elevar el nivel de vida de las masas trabajadoras, una política exterior independiente y de colaboración pacifica, el desarrollo del comercio con  todos los países; adecentamiento de la vida pública y la creación de mecanismos para la  instauración de instituciones funcionales. No importa lo dura y porfiada que sea la lucha por la unidad, lo importante es lograrla sin ceder en los principios.

d.- Las discrepancias son normales entre organizaciones políticas con posiciones ideológicas opuestas; las divergencias siempre están presentes  por  criterios subjetivos que  agrietan la unidad, crean  fisuras. Pero lo que debe primar es ponerse de acuerdo en lo que une, y no   insistir en lo que separa y se convierte en fatal tropiezo.

e.- La práctica, la experiencia acumulada en el quehacer político aconseja que hay que comprender que la unidad supone la discusión, de donde resulta que en procura de llegar a acuerdos programáticos  no hay que perseguir una  polémica en términos agraviantes que pongan en peligro el proyecto unitario. Las ofensas crean  irritación que dañan el buen ambiente que se necesita para llegar a puntos coincidentes.

f.- Para alcanzar un entendimiento en base a principios programáticos, aquellos que participan en el dialogo deben  tener la plena libertad, con apego  a la fidelidad de sus ideas, para  actuar con nobleza, interés, consecuencia, pasión y optimismo.

g.- Si se acercan  mutuamente  diversas  organizaciones  políticas a los fines de acordar puntos programáticos a ejecutar en los marcos de un proceso electoral, las partes han de ir convencidas de que la unidad es posible y necesaria, independientemente de las discrepancias teóricas que surjan.  En  la  negociación  ha de  primar el dialogo, la plática franca, la conversación respetuosa.

h.- En procura de avanzar por conquistas positivas para el pueblo, las fuerzas democráticas,   en los encuentros por la unidad, en las negociaciones  deben hacer suyas  las  ideas de Georgi  Dimitrov, con relación a los frentes populares: a.-)  Si están en mayoría, imponen sus puntos de vista; b.-)  en igualdad de condiciones, discuten; c.-) si están en minoría, pura y simplemente,  se funden.



Santiago de los Caballeros,

07 de diciembre de 2015.

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