miércoles, 2 de septiembre de 2015

A los 63 meses de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi



Por: Ramón Antonio Veras.

1.- A quien la criminalidad alcanza,  tiene la opción  de responder por  sus propios medios, o aceptar que la justicia funcione. Con motivo de la tentativa de asesinato contra mi hijo José Jordi Veras Rodríguez, ejecutada el 2 de junio de 2010, nuestra familia escogió la vía en la cual creemos y por la cual hemos luchado: la justicia.

2.- Al decidirnos por la jurisdicción  de los tribunales ordinarios del país, sabíamos que los mismos están  sometidos a un régimen procesal ante el cual los jueces tienen que someterse para garantizar el debido proceso y los derechos de las partes envueltas en el caso.

3.- Además, procedimos convencidos de que los imputados recurrirían  a todas  clases de maniobras, incidentes y chicanerías, a los fines de desnaturalizar, eternizar, violentar y burlar las normas que regulan el proceso penal.

4.- No nos ha sorprendido,  en lo absoluto, que el caso de mi hijo Jordi, haya sido objeto de casi cincuenta aplazamientos  provocados todos por los  integrantes de la asociación de criminales que quiso eliminar físicamente a Jordi.

5.- En todo momento hemos  dicho, y ahora lo reiteramos, que los jueces que  han intervenido en el conocimiento del caso de mi hijo Jordi, no  tienen ninguna culpa de los reenvíos provocados por los imputados; los magistrados se han limitado a cumplir con las normas procesales.

6.- El hecho de que los imputados hayan abusado de las garantías procesales y de   la debilidad de algunas de ellas, no quiere decir, en modo alguno, que la justicia haya hecho complicidad con los delincuentes.

7.- Hoy, después de 63 meses de ocurrida  la acción  criminal contra mi hijo, y luego de casi 50 aplazamientos, la realidad nos dice que  los que se asociaron para matar a Jordi, han jugado a la eternización del proceso, como una  forma de burlarse de mi familia, de la gente sana de la sociedad dominicana y de los órganos  judiciales del país.

8.- El mensaje que están enviando los imputados en el  asunto de mi hijo, es que aquí se puede matar, o pagar para que maten, y luego los criminales juegan  a que el expediente  caiga en el olvido, la víctima y su familia se desesperen, la justicia se canse y, al final, a la parte buena de la sociedad sólo le queda   la frustración.

9.- En el caso de mi hijo hemos sido coherentes en el sentido de que  para nuestra familia es una  cuestión  de honor que la justicia funcione, que se le aplique la ley a los que quisieron  asesinar a Jordi.

10.- Con la tentativa de asesinato contra Jordi, se  lesionó  física y moralmente  a éste,  a la vez que  se golpeó  a nuestra  familia y  a  lo  que sirve de la sociedad dominicana. La desesperación no  se apoderará de nosotros; continuaremos  dándole seguimiento permanente y sin  vacaciones al caso. El crimen no puede arrodillar a la justicia ni el dinero burlarla.

Santiago de los Caballeros,

2 de septiembre de 2015.

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