lunes, 31 de agosto de 2015

Estamos conviviendo con un peligro social: El intrigante


Por: Ramón Antonio Veras.

I.- La figura del intrigante

1.-  Históricamente, el ser humano se ha interesado por vivir tranquilo, en paz; ha hecho  todo lo posible para  compartir en forma placentera  con aquellos que conforman la comunidad, pero su anhelo no siempre ha sido  alcanzado.

2.- La armonía  resulta frustrada en sociedades heterogéneas porque cada grupo social tiene diferente actitud en la forma de mantener la convivencia; se rompe la compenetración allí donde hace acto de presencia la incomprensión, la intolerancia y la discordia.

3.- Para que se produzca la ruptura  de la avenencia entre personas que se guardan afecto mutuo, tiene que intervenir  alguien interesado en la discrepancia,  motivado en que desaparezca el concierto, la concordia y  nazca la desunión, la diferencia.

4.-  Para romper la solidez de los vínculos creados por lazos familiares, de  amistad, camaradería y confraternidad, ha de intervenir un individuo que tenga condiciones específicas para hacer labor  de desarmonía y enemistad; sembrar odio, animadversión y  encono entre quienes  ha existido amor, cariño y sincero afecto. El intrigante es el  ideal para sembrar desavenencias, la semilla venenosa de la cizaña.

II.- El intrigante se prepara para actuar
5.- El intrigante, a los fines de cumplir sus designios malévolos no procede con precipitación, sino con premeditación; hace cálculos fríos de cómo ha de ejecutar  sus acciones; estudia,  reflexiona para lanzarse a su tarea disociadora.  

6.- Hace un  retiro espiritual, un aislamiento por convivencia;  de un  recogimiento para la maldad, el intrigante  sale listo a darle inicio  a su misión disociadora. Se considera  debidamente   acondicionado, presto para intrigar.

7.- El intrigante, penetra con sigilo para pasar desapercibido, como un ignorado; aparentemente sin ninguna clase de malicia, aunque tiene en su mente la ponzoña que va a tirar para que, como un tóxico   cualquiera,   surta efecto perjudicial.

 8.-  El intrigante se mueve con precisión  hacia donde dirige sus pasos  para cizañar sin desperdicios; hace acto de presencia en el lugar donde se encuentra  la persona en la  cual va a crear cisma.

III.- El intrigante ante quien quiere indisponer

9.- Con suma habilidad, el intrigante se acerca a quien procura influenciar con su mensaje insidioso; se expresa con suavidad, hace comentarios de “me dijeron”,  “están diciendo”. Explica con exactitud la idea que quiere dejar fija en la mente de aquel que busca indisponer con su hermano,  amigo o socio.  Entre opiniones, afirmaciones y exclamaciones, el intrigante va ganando confianza.

10.- Moviéndose en el escenario escogido, el intrigante cautiva  a la víctima  intrigada, con la  cual,  haciéndose el bien informado, charla, comadrea y platica  sobre distintos temas, pero siempre haciendo hincapié, con su perorata malsana, en la idea que quiere quede de su conferencia.

11.- A los fines de darle apariencia de sinceridad a sus expresiones, el que intriga habla pausadamente, con finura y suavidad absoluta; ni por asomo se manifiesta con aspereza, porque quiere que el que lo escucha crea que está hablando con un evangelista, un apóstol.

12.-  Con palabras dulces, cubiertas de malicia venenosa, el intrigante se dirige a quien quiere indisponer con otro,  como si fuera un consejero que vino a salvar a su interlocutor de una inminente  trama en su contra; llegó  a hacer labor de salvador, a amparar, proteger a aquel que supuestamente va a ser víctima de una maquinación.

13.- En su obra simuladora, el intrigante para lograr su objetivo combina la apariencia con la realidad; se presenta como para sincerarse, confesarse de algo no quiere le ocurra al intrigado; hace creer que llegó para desahogarse y justificar su aparente sinceridad; con su doblez, el que intriga  disimula retorciendo la veracidad.

14.- El intrigante le hace cuentos a quien quiere intrincar; murmura, cuchichea para mantener el comadreo con quien   lo está oyendo de buena fe, pero  ignora  que está siendo víctima de la verborrea de un  hablantinoso malicioso, armado de perversidad.

15.- Para lograr indignar el intrigante utiliza expresiones, supuestamente dichas por quien trata de indisponer, con el objetivo de enojar, encolerizar a quien le escucha. El que intriga es  tan malvado que a la vez que pone en boca de otro lo que no ha dicho,  también simula calmar, consolar al que ha indignado.

16.- El intrigante, conoce bien al que ha elegido para enemistar con otro, sabe impresionarlo, conmoverlo en su estado de ánimo; busca ponerlo nervioso, pensativo y altamente sensitivo; aturdido por la noticia alarmista recibida.

17.- Con su labor insidiosa, el intrigante hacer creer al irritado que la información  que le ha servido es simplemente  precautoria, para que se cuide, que lo que le ha dicho lo supo  de manera confidencial y de fuente absolutamente confiable.

18.-  El intrigante con sus palabras procura generar asombro; al  conmocionar al intrigado, lo deja  estupefacto;  se siente realizado cuando horroriza, dejando pasmado, atónito   a quien sorprende con la supuesta información milagrosa.

19.- En lo adelante, el intrigante es visto bondadoso, buenazo, complaciente;  como alguien que sirve para auspiciar, profetizar, proteger a quien podía haber  sido  lesionado. Con la maldad, la intriga, el instigador sale como bienhechor, un valedor, en lugar de lo que es, un  perseguidor, hostigador y perverso.

20.- La trama urdida por el intrigante surte siempre sus  efectos, porque  de cualquier forma sale beneficiado con su intervención; si no consigue indisponer por  completo, por lo menos siembra la duda, crea indecisión, pone a titubear a quien tenía confianza, ha logrado malquistar.

IV.- El intrigante está presente aquí, entre nosotros

21.- Sin mucho esfuerzo se comprende que para germinar, para que pueda brotar  un árbol tiene que estar sembrado en un terreno adecuado a su especie, de lo contrario no puede florecer, su  nacimiento es imposible. Lo mismo se puede decir del intrigante.

22.- Para una persona desarrollar condiciones que la hagan fomentadora de odios, rencores, desavenencias, desamor, hostilidad, etc., tiene que haberse formado en un ambiente propicio a  taras sociales que desdicen del buen proceder de los seres humanos.

23.- Precisamente, la sociedad dominicana de hoy es la ideal, la sublime para que un  engendro del mal, como lo es el intrigante, pueda sentar reales, establecerse tranquilamente, apoltronarse para disociar, desunir, enemistar y de toda forma apartar.

24.-  En nuestro medio está firme el intrigante, porque ha encontrado un campo propicio para sus operaciones infernales; las travesuras que hace se aceptan con normalidad porque otros  disfrutan los actos de intrigas como si se tratara de algo cultural.

25.- Hay que ser un depravado para alimentar intrigas. Cada día abundan aquí los  chanchulleros que hacen fina labor insidiosa indisponiendo a quienes se habían mantenido unidos con afectos.

26.- El chisme, la discordia, el antagonismo y otros vicios que utiliza el intrigante para desunir y enemistar,  son de uso corriente en la reunión de personas. En nuestro medio el intrigante tiene un amplio campo de acción por  la diversidad de grupos sociales, económicos y políticos que intervienen en las diferentes áreas de la vida nacional.

V.- El intrigante en la politiquería  dominicana

27.- El intrigante, en el accionar politiquero dominicano tiene un campo ideal  para poner en práctica sus perversidades, porque la politiquería se nutre de la intriga y la chismografía; y aquel que sabe  chismotear se hace indispensable.

28.- En las organizaciones politiqueras del sistema sobresale quien mejor maneja la intriga, poniendo de por medio  comentarios malintencionados para reducir a los contrarios, es decir,  el chismerío como arma para generar divisionismo.

29.- El intrigante, con sus truchimanerias  se mueve con agilidad cuando procura obtener un cargo en el gobierno;  pone a circular rumores con relación a quien ocupa el puesto que desea; merodea hasta por el Palacio Nacional, huroneando informaciones; si no le da resultado rumorear, se inventa la emisión de un Decreto supuestamente  emitido por el Poder Ejecutivo.

30.-  El   intrigante,  sus  estratagemas en el mundo político dominicano las utiliza  para lograr algún beneficio económico; dirige su mente a majaretear algo del presupuesto nacional, sin importarle que lo califiquen de trasechador vulgar, o un muérgano  indecente.

31.- Cualquier persona decente debe sentirse asqueada del accionar politiquero dominicano que descansa en el intrigante, porque este es chismoso, insidioso, perverso, disociador, confabulador,  maniobrero,  pura y simplemente, es una afrenta para toda organización política que lo acoja en su seno, o gobierno que lo nombra en  un cargo.

32.- Con todo pesar hay que reconocer que el intrigante se ha convertido en una gran  pieza dentro del tablero político dominicano, porque  el medio social actual  hace posible su permanencia y desarrollo.  Apoyarse en el que intriga para lograr objetivos politiqueros convierte  al patrocinador en un sujeto de  orilla, de baja estofa.

 Reflexiones finales

a.- El nivel de descomposición de una sociedad puede medirse por la aceptación o rechazo que tenga el intrigante; acoger a quien se ocupa de intrigar, desdice mucho de quien  lo admite. Donde la intriga tiene espacio las personas de bien nada buscan, porque el intrigante, como el fraude, lo corrompe todo.

b.-  Son muchos los vínculos de amistad que se han roto por la labor de zapa de un intrigante. Por tanto,  la experiencia nos debe enseñar que el que intriga, el  disociador no es persona de fiar;   de su garganta solo salen palabras preñadas de veneno para indisponer, malquistar, generar desavenencia donde imperaba cariño, amistad y unión.

c.- Debemos mantenernos en tensión, con plena lucidez y agilidad mental para no llegar a ser víctima de las  maniobras del intrigante. Con el más mínimo descuido, el que intriga aguijonea, motiva la separación, el rompimiento de  relaciones cordiales y sinceras.

d.- Si el intrigante se dispone poner en tensión para sacar algún provecho personal por  medio de la insidia, lo logra, aunque para tal fin se convierta en un majaretero impenitente, con sus malas mañas indispone, y logra insoportables inquinas.

e.- Nadie puede  esperar que el intrigante va a actuar en forma arrogante o con guapeza. El  se presenta gracioso, garboso y con apariencia de agraciado, pero en ese estudiado comedimiento está envuelta su cualidad esencial de zorro para hacer función de escisión;   cuantas veces la intriga, procede con  sigilo, mayor interés tiene de indisponer. El disimulo, la  cautela  en el disociador entraña peligrosidad en su actuación ponzoñosa.

f.- Aunque el intrigante se presenta haciéndose el loco, aparentemente desentendido, en el fondo de su alma subyace el fin  que persigue con su actitud,  simula que es un guanajo, cuando en realidad es tremendo avivato, listo y altamente sagaz como promotor del divisionismo, de la discordia entre personas.

g.- De las diabluras de los intrigantes deben cuidarse las personas que practican la lealtad, porque están expuestas a ser sorprendidas ingenuamente por los instigadores lambisqueros,  que adulando confunden al más avispado. El más despabilado cae ante el disociador  que se vende como zángano.

h.- El que maquina, el intrigante acciona para obtener algo para sí, o lesionar a otro. En  su conjura siempre está de por medio el interés de sorprender la buena fe mediante el enredo, haciendo trapisondas.
i.- La hostilidad lograda por el intrigante,  entre  quienes se profesaban total afecto y mantenían afinidad, satisface al disociador, conseguir rivalidad entre los que sólo había mutua adhesión.

 j.- Ninguna persona con mente limpia y sana tiene espacio en su cerebro para maquinar; urdir  alegremente acciones para sembrar cizaña entre individuos que han mantenido vínculos fraternos; maniobrar para alcanzar la desunión y el odio, es obra de perversos.

k.- La niñez dominicana debe ser orientada, en hogares y centros educativos, en el sentido de que es algo nefasto para su correcta formación cívica y ciudadana, anidar las ideas del intrigante, entre ellos embaucar, disociar, enemistar, intrincar, urdir, tramar, tergiversar y maquinar, y otras que sólo sirven para crear enigma, desconfianza, duda, desunión, odio, desavenencia y todo lo que entraña mala cizaña.

l.- Para comenzar a higienizar la sociedad dominicana se impone que mujeres y hombres de bien unan voluntades orientadas  a marginar  por completo a los  intrigantes de toda actividad;  en la medida que se arrincona a los  disociadores, la confianza mutua se mantiene libre de intrigas, tramas y artimañas.

ll.- Por último,  en lo que a mí respecta, por el  hecho de haber tratado a muchos intrigantes   me siento curado de sus diabluras; ellos  contribuyeron a hacer  mía para siempre esta idea: En lo que me queda de vida procuraré continuar hablando q.- con franqueza ilimitada, pero sólo  con el sincero, no con el falso; quiero comentar, explicar posiciones,  pero  con el que  me escucha con sentido de seriedad, no con el perverso; aspiro a razonar  con el que es leal, no con el farsante; busco mediante el lenguaje decir lo que creo es la verdad, no la mentira; platicar sin perder el tiempo que me queda de existencia, que quisiera que  sea largo y fructífero.

Santiago de los  Caballeros,
29 de agosto de 2015.


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