martes, 30 de junio de 2015

Una respuesta a un iracundo antihaitiano



Por: Ramón Antonio Veras.

Tengo por norma no opinar   sobre algo de lo que no tengo conocimiento. El  sentido común me dice que  de lo que ignoro debo abstenerme de emitir cualquier criterio, porque en caso  de hacerlo no sería más que un  atrevido temerario desinformado que en forma imprudente trata de desorientar en lugar de aclarar, despistar y no encauzar.

Recientemente, con motivo de un artículo que   escribí  con el título  “Inmigrantes haitianos negros y pobres en un dilema”, un señor que  se identificó como José,  me  abordó en plena calle Del Sol de Santiago de los Caballeros, en forma iracunda  y totalmente colerizado, me dijo que había leído  mi trabajo  y que del mismo  había sacado la conclusión de que estoy  inventando, porque del asunto migratorio  haitiano no sé nada, que con mi publicación no hacía  otra cosa que demostrar mi prohaitianismo e ignorancia, sobre   la inmigración haitiana en nuestro país.
Después de escuchar al  enfurecido señor, con toda calma le manifesté que él me lucia que  estaba algo perturbado, que en semejante condición no podía  responderle; que en su oportunidad lo haría, para que supiera que tengo conocimientos de lo que  había escrito en torno al fenómeno migratorio haitiano aquí.

En un medio social como el nuestro, en el cual abundan los farsantes, charlatanes, embaucadores y falaces de todos los pelajes y calibres;   y los descalificadores y lenguaraces están por montones, considero  oportuno y provechoso  aclararle a José,  y con él a cualquier otro equivocado, ignaro o desorientado, que no soy   un repentino en el asunto migratorio, y en particular de  la inmigración haitiana en el país. Veamos.
 En el año 1983 escribí el libro: Inmigración, Haitianos y Esclavitud.  Sobre esta obra, uno de los más brillantes escritores haitianos, Gerard Pierre Charles, escribió: “El estudio del doctor  Ramón Antonio Veras,  sobre la situación de los trabajadores haitianos en la República Dominicana, constituye un aporte de excepcional valor, al conocimiento de este tema tan trascendental en las relaciones dominicano-haitianas. Cierto que en los últimos años, destacadas contribuciones  periodísticas, literarias o científicas, han logrado sensibilizar, respecto a ese tópico, a los  sectores más ilustrados de ambos países, así como a la opinión internacional, con informaciones, análisis o testimonios de particular fuerza impactante”.

“Ejemplo de ello, son los libros, El Masacre se pasa a pie de Freddy Prestol; Azúcar Amargo del publicista francés Maurice Lemoine, Migración y Relaciones Internacionales (El caso haitiano-dominicano) de la historiadora haitiana Suzy Castor. El mismo doctor Veras, en columnas de la prensa de su país, ha venido desempeñando una labor pionera, tratando tal problemática con un caudal  de datos que para la brutalidad del universo que plasmaban parecían  inverosímiles… Sin embargo, todas las producciones anteriores referidas a la presencia migratoria haitiana en tierra dominicana no habían  alcanzado penetrar, desde una perspectiva tan amplia y hasta nivel tan profundo, en ese mundo”.

“La obra del doctor Ramón Antonio Veras, superando sus anteriores aportaciones y llegando más lejos que la de sus predecesores, combina el rigor analítico con una riqueza informativa que permite abarcar  toda la extensión, profundidad y complejidad del objeto de estudio. Resultado de ello es una obra multidimensional que se centra en la matriz económica del problema migratorio, con una valoración cualitativa y cuantitativa de los mecanismos de explotación, el análisis pormenorizado de la extrema deshumanización de los emigrados y el examen de las derivaciones y consecuencias de la migración en el plano social e ideológico”.

“La versión original de este trabajo fue presentada  en el Coloquio sobre Migración y Relaciones Internacionales en el Caribe organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en el mes de octubre de 1981. Esta ponencia fue acogida con unánime  admiración por los científicos sociales que concurrieron al evento. Asimismo   dio lugar a un apasionado debate en el que, al través del caso considerado,  se lograron captar los alcances extremos de la super-explotación de los trabajadores provenientes de un territorio dado, por  la burguesía del país receptor,  en acuerdo con las autoridades gubernamentales de ambas naciones”.
“Se destacó así el papel del  estado como agente de compra/venta de la fuerza de trabajo de los emigrados en beneficio propio o en interés del capital internacional y cómo   dicha función  del Estado, da lugar a la coerción más despiadada. Se reveló que tales mecanismos de opresión  y discriminación  se dan siempre que entre  países de procedencia y de recepción de migrantes existan  determinadas   diferencias sociológicas en términos de niveles de desarrollo, características étnicas, culturales y religiosas”.

“Tal realidad se  remite a una problemática más amplia que, extendiéndose en el ámbito del Caribe, lo rebasa y se integra a la sociología de las migraciones en el mundo. Se refiere a una situación que tiene mucho que ver con la problemática de los migrantes de la isla anglófona de Dominica, de los granadinos en Barbados o Trinidad, de los puertorriqueños a Estados Unidos, así como con las emigraciones árabes y españolas, africanas y portuguesas  a Francia, Alemania o Suiza. Al fin ilustra, con  inusitada nitidez, la problemática de la acumulación a través  de la cual  el capital transnacional, las burguesías respectivas y el Estado a su servicio, además de aprovechar el trabajo de los proletarios locales, se valen del sudor de los trabajadores emigrados para aumentar la tasa de ganancias”.

“Y, como  efecto del aumento de la  producción social resultante del trabajo emigrado, la población de los países receptores, en su conjunto, recibe algún beneficio en términos de división del trabajo, ingresos o nivel de vida;  situación que objetivamente propicia una mayor receptividad, una mayor vulnerabilidad de amplios sectores populares a las ideas, prejuicios, estereotipos difundidos por las clases dominantes  respecto a lo emigrado”.
“En medio de sus numerosos aportes, el principal mérito de la obra es el sentido de responsabilidad de que  hace muestra su autor en el análisis  científico y crítico de esta tan delicada cuestión”.

“Haciendo a un lado todo eufemismo  así como toda complicidad con el statu quo, se asoma a la verdad, asumiendo así posiciones de elevado nivel ético que contrasta con la postura de muchos intelectuales dominicanos que tradicionalmente han visto las relaciones entre los países a través del prisma de los intereses oligárquicos y de los prejuicios de los sectores de poder, pretendiendo dar viso científico o legitimar las ideologías dominantes y las elucubraciones de un nacionalismo mal entendido. Así, cuando no desvirtúan  su sentido, cierran los ojos sobre  una situación  que constituye el mayor elemento de retroalimentación de rencores y errores del pasado; así como un generador de contradicciones y conflictos entre dos pueblos hermanos”.

“El doctor Veras, al asumir una postura científica y humanista que se apega a la verdad, trasciende los lugares comunes en la ideología  dominante, rompe la hipoteca del pasado, se enfrenta al presente, hace obra de  futuro. Un presente de desigualdades e injusticias que demanda objetividad y  también solidaridad del pueblo dominicano, que, por haber conquistado  con tantos sacrificios las libertades democráticas de que disfruta hoy, tiene la sensibilidad para entender los reclamos de un pueblo cercano y rectificar un conjunto de relaciones que hiere la dignidad de nuestras dos  naciones”.

“Un porvenir en que sólo el respeto mutuo, la justa valoración de las semejanzas y diferencias sociológicas, el apego a los intereses de los pueblos y no de las oligarquías, pueden asegurar una coexistencia y una cooperación fructífera en aras de los ideales comunes de democracia, soberanía nacional y progreso”. 

Posteriormente, en el año 1985, publiqué el libro Inmigración  Caribeña y un  Capítulo Haitiano, del cual  el prólogo es   de la destacada historiadora Suzy Castor,  que textualmente lo escribió así: “Después de su primer libro –Migraciones, haitianos y Esclavitud- Ramón Antonio Veras, ofrece al público esta nueva investigación sobre Derecho del Trabajo de los Trabajadores Migratorios, el cual aborda, desde el aspecto legal, el fenómeno de los trabajadores emigrados. Dicha obra constituye, no hay duda, una gran originalidad, ya que pocos estudios destinados a un público amplio consideran este tema desde esta perspectiva. El autor hace acopio de un valioso material que recoge las leyes que rigen la contratación,  las condiciones de trabajo y la situación de los trabajadores emigrados en los países del Caribe y de América Central”.

“La problemática que se aborda en el libro representa uno de los fenómenos más complejos del mundo moderno. La emigración laboral aparece a primera vista como el resultado de la decisión de un individuo o de un grupo de personas, sin embargo está íntimamente ligada al desarrollo del capitalismo. 

En la nueva división internacional del trabajo impuesta por el imperialismo, se presenta como “la transferencia capitalista de la fuerza de trabajo de una región a otra”. Los países capitalistas desarrollados se aprovechan no solo de los productos primarios de las regiones subdesarrolladas y periféricas, sino también de su mano de obra barata y abundante: ya sea importando la fuerza de trabajo como tradicionalmente se viene realizando, o exportando en los países del tercer mundo ciertos tipos de industrias. Esos dos aspectos de un mismo fenómeno constituyen, en definitiva, la expresión de las nuevas modalidades de adaptación del capital monopólico en busca de una plusvalía cada vez mayor”.

“La importación de mano de obra en los grandes centros industriales se presentan hoy día como un fenómeno irreversible ya que se revela indispensable para el funcionamiento de dichos centros; a la vez que para muchos países subdesarrollados, la expulsión de trabajadores hacia el exterior se vuelve una válvula de seguridad cada vez más importante. Mientras subsisten las desigualdades en el desarrollo, la emigración seguirá reproduciendo a escala internacional las relaciones de dominación y explotación de los países más pobres por los países más ricos”.

“Otro aspecto de la obra de Ramón Antonio Veras,  que merece ser destacado es su enfoque de la emigración intracaribeña  y caribe–Centro América. En otras palabras, la investigación considera, a partir de la contemplación de las leyes laborales, un aspecto de las relaciones entre países del Tercer Mundo, sin perder de vista el contexto global en que se encuentran envueltos dichos países. En efecto, cuando el autor estudia, por ejemplo, los mecanismos de explotación del trabajador emigrado jamaiquino o haitiano en República Dominicana o en Panamá, ilustra con luz meridiana lo que hemos llamado,  en otro trabajo, la constelación de la explotación, ya que en el mundo capitalista los países de menos nivel de desarrollo, tienden a reproducir los esquemas de explotación de los países más desarrollados. Además, el trabajo muestra, a  nivel de la legislación, el entrelazamiento de los intereses del capital extranjero con las oligarquías locales”.

“El fenómeno migratorio está muy ligado a la evolución histórica de los países caribeños. Baste recordar que el capitalismo europeo al desarrollar la economía de plantación en esta área, recurrió mediante la trata de negros a la inmigración masiva de africanos. El fenómeno de la esclavitud se identificó entonces en la región con la raza negra. La propia explotación del esclavo, así como todo el ordenamiento social colonial, se acompañó por el fenómeno del racismo en su más brutal expresión. En el crisol de la plantación se gesto una nueva cultura, una nueva nacionalidad. La abolición de la esclavitud en forma violenta en saint–Domingue (Haití) o legal en otras colonias {inglesas, francesas, etcétera} exigió una acomodación de la sociedad postesclavista. En Haití, la estructuración del Estado nación se realizó de manera temprana desde 1804, mientras que en las otras colonias los desajustes de la abolición provocaron, entre otras consecuencias, la falta de mano de obra. A raíz de ellos, se produjo una inmigración masiva de orientales (chinos, hindúes, japoneses, etcétera), hacia el área antillana.se gesta a partir de entonces una sociedad multirracial y multinacional en muchos de los territorios”.

“Sin embargo, a partir del siglo XX, se empiezan  a manifestar otros fenómenos en la zona. El Caribe tradicionalmente receptor de inmigrantes se vuelve un área de emigración. La construcción del canal de Panamá, la instalación de compañías azucareras norteamericanas al amparo de la política del ”Big Stick”, el renovado esquema de dominación imperialista conllevó un desarrollo hacia aquellos que experimentaban una fuerte expansión debido a la colocación masiva de capital norteamericano. Haitianos, jamaiquinos ,granadeses, barbadenses ,dominicos y otros ,emigraron hacia Cuba, República Dominicana, Centro América, Venezuela,  Antillas Holandesas, mientras que otros –los menos- iban hacia las metrópolis europeas y hacia los Estados Unidos. A este último país acudieron particularmente los puertorriqueños”.
“A partir  de la Segunda Guerra Mundial, las deformaciones estructurales de las sociedades caribeñas, las modalidades de la explotación imperialista, y las transformaciones globales del mundo capitalista introducen nuevos elementos en la conformación histórica de la región. El fenómeno migratorio adquiere características diferentes. El Caribe se vuelve una de las regiones de mayor emigración hacia los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia  Holanda y Canadá. La emigración se transforma en un componente en la estructura de las naciones y de dominación neocolonial, que conlleva a consecuencias económicas, políticas, sociales e ideológicas de gran alcance”.
“Sin embargo, pese a esos aspectos tan importantes del trabajo de Ramón Antonio Veras, quisiéramos destacar otro ligado a las relaciones haitiano-dominicanas. Para quienes le conocemos no nos es difícil deducir que llegó al estudio jurídico-legal del fenómeno de la emigración en su globalidad caribeña para entender mejor la presencia y la situación de los trabajadores haitianos en República Dominicana; para asentar con bases científicas la denuncia de ”esa nueva esclavitud”. 

He aquí un episodio que para nosotros ilustra la constante preocupación del doctor Ramón Antonio Veras, independientemente del tiempo y del lugar .En septiembre de 1980, asistió al Congreso del Parlamento Mundial de los Pueblos para la paz, en Sofía, Bulgaria. Este evento tuvo como objetivo plantear las cuestiones de la Guerra y de la Paz, ya que en la primera elección de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos se habían recrudecido los peligros de guerra, teniendo en cuenta las declaraciones cada vez más claras del equipo de Washington contra la paz mundial. En la Sesión de Clausura de los trabajos del parlamento, decenas de niños de todas las razas y de todos los rincones de la tierra cantaron un himno a la paz, reclamando su derecho a la vida y al desarrollo en un mundo de justicia social y de tranquilidad. En medio de sus cantos y de sus sonrisas, en las cuales comunicaban el optimismo del futuro, repartieron flores a los delegados,  al recibir un clavel rojo de un niño angoleño los ojos de Ramón Antonio Veras,  se humedecieron y me dijo con voz emocionada estoy pensando en nuestros niños dominicanos y haitianos que viven en los bateyes;  así es el  doctor Veras, un hombre de pasión y de gran sensibilidad. Tantas preocupaciones no expresadas pero que afloraban tras esa reflexión… el batey…la industria azucarera…el trabajador haitiano, sus vinculaciones con el trabajo dominicano, las relaciones haitianos-dominicana, el futuro de la isla en la cuenca del Caribe y en el contexto latinoamericano…”

“Al referirse al fenómeno de la emigración en general y al colocar dentro de un contexto global la situación de los trabajadores haitianos en República Dominicana, Ramón Antonio Veras rebasa los aspectos concretos de una situación –presentada muchas veces como muy peculiar, muy suigeneris –y resalta las constantes del fenómeno-desmonta su mecanismo, su funcionamiento y sus consecuencias. En este sentido el trabajo adquiere un valor incomparable en la lucha ideológica en contra del antihaitianismo en República Dominicana…”

“Es  necesario recordar aquí los esfuerzos de muchos sectores progresistas dominicanos para cuestionar y combatir el complejo fenómeno del antihaitianismo en República Dominicana. Con esta postura, la cual se manifiesta sobre todo después de los años  sesenta con la caída de la larga dictadura trujillista, trata de reinterpretar bajo una luz más científica la problemática de la evolución histórica de esos dos pueblos que comparten una misma isla. Estos estudios cuestionan y combaten el antihaitianismo que ha alimentado la ideología dominante dominicana por largos periodos históricos y que fue recrudeciendo durante el trujillismo”.

“Se ha avanzado bastante en este sendero por casi un cuarto de siglo, pero el camino que habrá que recorrer es todavía muy amplio. Solamente encarando con mucho valor el problema del antihaitianismo, buscando como explicarlo, comprenderlo, desentrañar sus causas, estudiar sus manifestaciones desde los más brutales hasta los más sutiles y derribar los tabúes con una actitud científica-lo cual no significa indiferencia-se llegará a superar dicha ideología, la cual todavía, no sólo se presenta a nivel de las clases altas sino que permea  la mentalidad de la sociedad toda,  es decir alcanza, en grados diversos, capas del campesinado, del proletariado y de las pequeñas burguesías”.

“Los artículos de periódicos o de revistas, los libros que encaran el problema del antihaitianismo a través de una posición científica, y esta obra que nos entrega hoy Ramón Antonio Veras, adquiere un significado mayor, cuando, en la actualidad, se observa, la República Dominicana, un esfuerzo por parte de ciertos sectores para reavivar a toda costa la ideología antihaitiana. Para plantear en los términos más atrasados la cuestión haitiana, con los mismos argumentos repetidos y desgastados desde la década de los treinta por los Américo Lugo, los Carlos Sánchez y Sánchez, e incluso, del propio Joaquín Balaguer, como si la historia no hubiera avanzado”.

“El libro del doctor Ramón Antonio Veras, constituye un aporte que enriquece el acervo de los estudios sobre el fenómeno de las migraciones y más específicamente la emigración haitiana en República Dominicana”. 

 En otro orden, en el Archivo General de la Nación, en la Colección doctor Ramón Antonio Veras, está al alcance de los lectores un trabajo, inédito, en seis (6) tomos, que recoge charlas,  conferencias y declaraciones mías con relación a los haitianos en el país en condición de inmigrantes y de  exiliados.

Cuando opino de la conducta, dignidad, hidalguía y sensibilidad de los haitianos, lo hago porque he compartido muy de cerca con muchos de ellos, llegando a establecer profundos vínculos afectivos,  ideológicos, de amistad rayando en lo familiar. En ese sentido basta con leer en el libro  de mi autoría “Carmen, cáncer y lucha, lo expuesto por tres exiliados haitianos que vivieron en nuestro país durante la dinastía duvalierista:

Joseph Pierre Lamothe (Simón) dijo:
“De los camaradas haitianos que habían estrechado en la misma  época la amistad con los Veras, éramos  cuatro: Jacques, Andrés, Antonio y yo, Simón. No hace falta hablar de las relaciones de cada uno en la casa de doña Carmen, ni de la consideración que se le brindaba a cada uno, pues la expresión tan dominicana: “Estas en tu casa!” cogía fuerza objetiva para cada uno de nosotros. Sin embargo, hay que hacer hincapié sobre el hecho de que Antonio, por algún motivo relacionado con su situación de clandestinidad, era considerado como el hermano de doña Carmen. No recuerdo el motivo de aquella leyenda, pero sí, Antonio tenía que hacerse pasar como el hermano de doña Carmen. Había que ver de qué forma tan natural,  tan cómoda  que lo aceptaba y que jugaba su papel de hermana de nuestro compañero  Antonio.  Cuando nos tocó separarnos, para regresar en Haití después de  la caída de Jean Claude Duvalier, se le notaba  en doña Carmen una mezcla de alegría y de tristeza: Alegría, porque sabía que era un momento que esperábamos desde hacia muchísimo tiempo, y que todas nuestras luchas tenían como objetivo primero el derrumbe de la dictadura de los Duvalier, y que teníamos que marcharnos para nuestro país.  Una lucha por la cual ella y su marido, Negro Veras, se habían sacrificado tanto, habían experimentado tantos peligros. Era un momento de gran alegría que esperábamos todos, pues la vida en la República Dominicana imponía grandes sacrificios no solamente por parte de los luchadores haitianos, pero también de los amigos dominicanos que no escatimaban esfuerzos para acompañarnos  en aquella lucha y nos ayudaban a aguantar y también a denunciar el antihaitianismo que se manifestaba en tantos dominicanos. Carmen hacia parte de aquellos que entendían  que hacía falta ayudar al pueblo haitiano a deshacerse de la dictadura de los Duvalier. Aquel calor humano que se desprendía de la acogida que nos daba cada vez que íbamos a su casa, era también una expresión manifiesta de su compromiso con la lucha del pueblo haitiano; sabía a cabalidad que así también podía contribuir, hacer un aporte importantísimo”.                   


Andrés y Jacques, expusieron:
A esa familia le debemos mucho por su apoyo moral siempre brindado, no importaba el día y la hora, a la lucha de los exiliados antiduvalieristas, a la Unión Democrática de los Emigrantes Haitianos (UDEH), en la República Dominicana, durante todo el reino en Haití del despotismo criminal y corrupto de los Duvalier. 

Debo aclarar que para escribir los libros Inmigración  Haitiano y Esclavitud y Inmigración  Caribeña y un  Capítulo Haitiano, no me senté en mi oficina de abogado, sino que durante años conviví con los braceros haitianos en distintos bateyes de ingenios azucareros establecidos en diferentes lugares del territorio nacional dominicano.

A lo mejor, luego de leer esta exposición, si le place,  el iracundo José comprenda la razón por la cual creo  tener algunos conocimientos para  intervenir  en los temas  relacionados con la inmigración haitiana presente en la República Dominicana.


Santiago de los Caballeros,
29 de junio de 2015.



Fuentes de citas.

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