martes, 2 de junio de 2015

A los 60 meses de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi


Por: Ramón Antonio Veras.

1.-  Uno de los momentos más difíciles, de mayor contrariedad de mi vida, fue cuando recibí la desafortunada noticia,  el día 2 de junio de 2010, bien  temprano por la mañana, de parte de la esposa de Jordi, de que éste había  sido objeto, de una tentativa de asesinato, al instante de entrar al parqueo del local del canal de televisión donde laboraba en un espacio televisivo.

2.- La información de la acción criminal contra mi hijo Jordi me impactó; la conmoción  que sentí me dejó vivamente impresionado por lo inesperado del hecho; me sentí fuera de si, atónito; pura y simplemente desconcertado; aquello fue un trance que no lo había enfrentado nunca, de ahí la tardanza  y dificultad para reponerme. 

3.- La duda de cuál era el estado  real de la salud de Jordi, luego del atentado;  de si  estaba o no con vida; la ubicación donde había recibido los impactos de las balas que alcanzaron   su cara, en fin, dentro de mi descalabrado estado de ánimo me hacia todas las interrogantes  sin posibilidad de  recibir respuesta alguna.

4.- Después de más de tres horas de inquietud, de desasosiego total, por fin, hizo acto de  presencia mi amigo de siempre, el doctor Rafael Estévez Reyes, y me dijo que había  intervenido quirúrgicamente a Jordi, que posiblemente perdería la visión del ojo derecho y que, de todas  formas,  había que esperar unas  48 horas. Las palabras del doctor Estévez Reyes, quien me genera total confianza como profesional, trajo algo de momentánea tranquilidad espiritual.

5.- Los días posteriores al 2 de junio de 2010, fueron de sobresaltos y angustia. A medida que  avanzaban   las horas, en mi mente se fijaba la idea de que Jordi se recuperaría, aunque estaba convencido de que no volvería a ver de su ojo derecho, como finalmente ocurrió.

6.- Mi vida, luego del 2 de junio de 2010, cambió por completo; nunca más he sido el mismo;  ese hecho produjo una modificación  en mi existencia. He tenido que vivir como un centinela dándole seguimiento a la salud de Jordi, a la seguridad personal mía y de mi familia, y  vigilante del proceso judicial; y no voy a cambiar el ritmo; no hay variación  alguna  en mi marcha hasta que la justicia cumpla su función sancionando como merece al que pagó para matar a Jordi y a los que cobraron el precio para ejecutarlo.

7.- Sesenta (60) meses han transcurrido desde el día  que se materializó la operación criminal de sicariato contra mi hijo Jordi. No tengo plazo previsto para concluir  el cumplimiento de mi deber como padre;  he dicho y reitero que soy el escudo de mis hijos, y les protegeré mientras esté con vida; esa es una  decisión    irrevocable, el mismo carácter que espero de la sentencia  que se ha de dictar  para que  impere la justicia, se derrote la criminalidad y nunca triunfe la impunidad.

New York, 2 de junio de 2015.


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