lunes, 13 de abril de 2015

Venezuela y Cuba ante la VII Cumbre de las Américas

Por: Ramon Antonio Veras.

1.-  El cielo de Panamá cubre en  estos momentos a seres humanos que en su conjunto constituyen un abanico racial de orígenes europeos, africanos, asiáticos y americanos; con  diversidad lingüística de habla hispana, inglesa, francesa, holandesa, y criollos como patoi y el papiamento. Los hombres y mujeres de  paz aspiramos a que  los asistentes a  los encuentros de la VII Cumbre de las Américas y la Asamblea de los Pueblos, estén impulsados a abordar asuntos de interés para sus respectivos países y la comunidad internacional.
2.- Las transformaciones  sociales tienen carácter objetivo  y nadie  puede detenerlas. El progreso social histórico universal sigue  su marcha ascendente, el proceso democrático liberador en Latinoamérica  y el Caribe se despliega en un frente cada vez más amplio. Es una verdad  incontrovertible que el mundo de hoy ha cambiado.  Las imposiciones imperialistas no determinan  el curso de la historia de la humanidad porque  se ha consolidado la posición de los que luchan  por la paz y el progreso.
3.- Los imperios coloniales  han caído bajo el empuje de los pueblos  oprimidos; los éxitos de los movimientos de liberación nacional han  elevado  el nivel de organización  y conciencia de las fuerzas progresistas, lo que ha hecho posible  el paso de la iniciativa histórica a mano del movimiento democrático. Pura y simplemente, la política imperial de chantaje atómico y de guerra fría ha fracasado.
4.- La tensión social de la época ha alcanzado tal grado que la necesidad de llevar a cabo cambios radicales en toda  la zona de América Latina y el Caribe, se impone como un imperativo inexcusable y urgente de la historia, lo que no puede ser ignorado  por el imperio norteamericano y las oligarquías.  Es  un ardiente deseo de las masas populares salir adelante sin importar las consecuencias.
5.- En el seno de la  VII Cumbre de las Américas, particularmente los Estados Unidos deben estar conscientes  de que están totalmente superados aquellos tiempos cuando su política de expansión, rapiña y cañonera imponía el miedo, el terror, así como gobiernos odiosos y despóticos.

7.- La asistencia  de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, y otros gobiernos democráticos en el seno de la VII Cumbre, es una clara demostración de que las masas populares latinoamericanas y caribeñas  decidieron ser dueñas de su presente y su luminoso destino que las ha de conducir a la liberación total y definitiva  de la dominación imperial.
6.- En la VII Cumbre de las Américas, la presencia de Cuba constituye una conquista  de la dignidad, el decoro y un ejemplo para América Latina y el mundo, de lo que es un pueblo que ha preferido el sacrificio antes   que  claudicar, y ha demostrado que,  en lugar   de  inclinar la cerviz ante  la prepotencia imperial, decidió abrazar  los principios de independencia, soberanía plena y autodeterminación. 
8.-  La Republica Bolivariana de  Venezuela,   hace acto de presencia    en la VII Cumbre de las Américas,   con la frente en alto, diciéndole al imperio norteamericano  que hace tiempo  rompió las cadenas  que la mantenían  sojuzgada, que bajo el liderazgo de Hugo Chávez, las masas populares venezolanas   pusieron su reloj en hora  en busca de la liberación nacional. 
9.- La representación  de los Estados Unidos en la VII Cumbre de las Américas,  ha de reflexionar en el sentido  de que nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños  han comprendido que la lucha por su desarrollo independiente y la liberación  económica depende en grado   decisivo  de la profundidad de las transformaciones sociales y económicas internas, y de la aplicación de una  política exterior realmente independiente;   que  rechazan la política expansionista de los Estados Unidos,  y se incorporan  decididamente a la lucha por la paz universal, la seguridad y una amplia cooperación internacional.
 10.- Por último,  las fuerzas motrices integrantes de la Asamblea de los Pueblos han de asimilar, con su sentido solidario e internacionalista, que un rasgo distintivo de nuestros días es el viraje de la guerra fría a la distensión; que el cambio hacia el relajamiento de la tensión internacional  ejerce considerable influencia en las condiciones y en el carácter de la lucha política interna, en las posiciones y la conducta de las distintas clases y grupos sociales. La conveniencia pacífica y la distensión internacional brindan nuevas perspectivas para el despliegue de la lucha política.

Santiago de los Caballeros,
10 de abril de 2015.


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