jueves, 23 de abril de 2015

El proceso democrático en Venezuela y el de nuestros pueblos
Por: Ramón Antonio Veras.

1.- En todo proceso político  y social las masas  desempeñan el papel determinante, pero ellas no se  activan  por emociones, sino por las realidades concretas vigentes en el medio en el cual intervienen; y del conocimiento que tengan  sus dirigentes para actuar en el momento adecuado, va a depender el éxito o el fracaso  de la acción emprendida. Era por eso  posible prever los logros obtenidos en los últimos años por  las fuerzas  democráticas latinoamericanas y caribeñas.  
2.- En el año 1975,  luego de concluir un encuentro en La Habana, Cuba, lo más lúcido del pensamiento revolucionario y socialista de América Latina y El Caribe, emitió una declaración  en la cual,  después de un análisis certero de la situación económica y social de la región latinoamericana y caribeña, llegó a la conclusión de que “son diferentes las formas del proceso social y político en los países de América Latina, lo mismo que  el grado de participación de los  sectores populares en la conducción  directa de las transformaciones políticas y sociales. Tampoco su contenido de clase es el mismo, pero todos señalan una nueva realidad de  nuestro continente, en la que son mayores las posibilidades de formación  de gobiernos democráticos enfrentados con el imperialismo, que realicen una política social avanzada”.  [i]
3.- La cita anterior coincide y sirve  para explicar claramente los diferentes procesos que en la actualidad se están desarrollando  en nuestra región, donde el de Venezuela revela que ese país, por sus riquezas naturales y en particular sus reservas petroleras, y  la profundidad  de las reformas ejecutadas por el gobierno en provecho del pueblo, el imperio la enfrenta con mayor ferocidad.
4.-  El proceso que se desarrolla en  Nicaragua, Bolivia, Ecuador y en El Salvador, difiere del que se ha  ejecutado en Cuba  y,  de igual manera,  ninguno es igual  al de Venezuela, lo que  explica la diversidad de vías para llegar al poder, comprendido en ellas el carácter concreto de la política y la necesaria transformación de la línea de los partidos para dirigir los procesos.
5.- Pero, además, la lucha que libra el pueblo venezolano  y otros como Bolivia, Ecuador,  Nicaragua y El Salvador, ha servido para confirmar la dialéctica del proceso revolucionario en el sentido de que  el imperio, presionado desde muchas direcciones, no sólo presta resistencia cada vez más  desesperada  al empuje del movimiento democrático, sino que contraataca  y procura colocarse a la ofensiva, pero encontrándose de frente en  la confrontación  aguda con  las fuerzas de la liberación nacional, la democracia y la paz.
6.- El   objetivo del movimiento social en América Latina y el Caribe ha de  ser luchar por una vida mejor, la libertad y la democracia;  fortalecer la paz, sofrenar la  carrera armamentista e invertir los recursos y trabajo destinados a ella en las necesidades pacificas; la solución  de los problemas energéticos y ecológicos; la  lucha contra la reacción  y toda clase de discriminación;  por el progreso integral y la elevación  del bienestar de las grandes mayorías. Para esto se precisa convencer a lo mejor de cada pueblo, con una certera política y orientación, de la justeza de esta opción y encontrar las formas y métodos de acción adecuadas hasta alcanzar el triunfo.

Santiago de los Caballeros,
23 de abril de 2015.




[i] (1) R.I. núm. 2, 1980,  página 22.

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