miércoles, 16 de abril de 2014

Los católicos sinceros en Semana Santa (I)


Por: Ramón Antonio Veras.

Con el Domingo de Ramos se inicia la Semana Santa; es el día que Jesús entra a Jerusalén en un burro y es proclamado salvador y rey,  conforme San Mateo, capítulo 21 versículos del 1 al 7.

La  Semana Santa, período de gran significación para millones y millones de seres humanos que abrazan el catolicismo, una de las religiones más difundidas en el mundo, que tiene por base el cristianismo surgido en el siglo I de nuestra era, y  su nombre proviene de Jesucristo.

El cristianismo, que nació en las provincias del Imperio Romano como la religión de los esclavos y trabajadores oprimidos, con el tiempo ha sido, por conveniencia, aceptada por distintas clases y capas sociales que desde el Concilio de Nicea, en el 325, elaboró el símbolo de la fe, que es una breve exposición de los dogmas cristianos fundamentales, aunque en la actualidad no hay un solo cristianismo, con unos mismos dogmas, un mismo culto y un mismo ritual.

Lo importante en esta Semana Santa es que las dominicanas y los dominicanos católicos  sinceros hagan testimonio  de fe de que lucharán, como Jesucristo, por la liberación de los oprimidos, contra la desigualdad en todas sus manifestaciones.

Lo ideal fuera que los católicos comportándose como  verdaderos cristianos, e  interpretando al Cristo  sincero, se unan  aquí en la tierra, con los que luchan por  liberar  a la especie humana de toda clase de opresión, sin distinción de color, raza, condición social o criterio religioso.

Es de esperar que  los cristianos  procedan  siempre, durante y después de la Semana  Santa, con la idea de que si aman a Dios a quien no ven, también amen a los pobres del país a quienes  sí ven.


LOS CATÓLICOS DE  AQUÍ, UNIDOS (II)

Aquellos que se identifican con la religión católica, y hacen honor al cristianismo, han de predicar y practicar las ideas que sirvieron de motivación a Cristo, basadas en el amor, la comprensión, la justicia, la fraternidad, la solidaridad   y la igualdad de posibilidades.

Los continuadores sinceros del mensaje de Cristo están en el deber de luchar por elevar la dignidad y el bienestar del ser humano, por su desarrollo integral, por hacer posible condiciones de vida social y terrenal en general.

Esta Semana Santa ha de servir para que lo mejor del pueblo dominicano reflexione y se ponga en tensión para librar batallas unitarias entre creyentes y no creyentes, devotos y ateos, adorados  y despreciados, en fin, aquí en la tierra debe haber unidad en procura de fines comunes aunque luego, en el cielo, cada quien tome un camino diferente.

La Semana Santa   no solamente ha de ser para los católicos visitar los templos  y cumplir ritos religiosos, sino también para reflexionar con relación a las tareas que, como personas identificadas con las causas justas,  han de cumplir para demostrar así coherencia entre su pensamiento y su accionar, en procura de una vida digna para todos y todas, sin importar ubicación religiosa.


Santiago de los Caballeros,
16 de abril de 2014.





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