martes, 18 de marzo de 2014

Mis vivencias sobre la Revolución Cubana


                                                                                                 
El Caribe, 15/03/2014




Opinión

Primera entrega


INTRODUCCIÓN

Las personas que para el año 1959 contaban con un año de edad, ya tienen cincuenta y cinco. Es posible que muchas de ellas no conozcan las distintas etapas por las cuales ha pasado el proceso revolucionario cubano, y el papel desempeñado por el Comandante Fidel Castro.

El sectarismo, los prejuicios ideológicos, la manipulación informativa y la ignorancia, se han unido para que la Revolución Cubana no sea debidamente conocida, y su principal líder, el Comandante Fidel Castro, no sea valorado en su historial de lucha antes, durante y después del triunfo de la revolución.

He tenido conocimiento directo de muchos de los datos que contiene este trabajo, y he querido compartirlos con los que puedan tenerlo a su alcance.
I.- Mi adolescencia. Mi madre. Un pequeño radio y Fidel Castro. 
 

Por allá, en los últimos meses del año 1951, contando yo unos trece años de edad, mi madre compró, por la suma de quince pesos, un pequeño radio en la casa Philco, que para esa época estaba instalada en la calle España de la ciudad de Santiago de los Caballeros.
 

Con la llegada de ese radio a mi casa, el cual todavía conservo como una prenda de recuerdo de mi mamá, entró en mi casucha la civilización. Mi mamá era una mujer que le gustaba estar bien informada, pero las informaciones las recibía de otras personas que recibían revistas extranjeras para estar al día de las noticias internacionales.

El mejor y único aliado informativo directo que tenía mamá, y yo por medio de ella, era su radito, como lo llamaba. En ese pequeño aparatito mi mamá escuchó el golpe de estado de Fulgencio Batista, en Cuba, el asalto al Cuartel Moncada por Fidel Castro y sus compañeros del 26 de julio, etc.
 

He hecho referencia al pequeño radio de mi mamá porque fue el órgano por medio del cual escuché por primera vez personalmente a Fidel Castro.
 

Una noche, mamá, muy emocionada, me llamó y me dijo: “Negro, ven para que oigas a Fidel Castro, el que está en Cuba peleando contra la dictadura de Batista”.
 

De ahí en adelante yo mismo encendía el pequeño radio, y me ponía a oír los mensajes de Fidel dirigidos al pueblo de Cuba. Mi mamá y yo nos hicimos fidelistas por radio, y cuando triunfó la Revolución Cubana, en enero de 1959,  ambos nos abrazamos. Recuerdo que mamá, muy eufórica, me dijo: “Con el triunfo de Fidel, vamos a tumbar a Trujillo”. 
 

Aquellas noches y madrugadas, cuando mamá y yo nos disponíamos a escuchar a Fidel, jamás pensé que iba a llegar a admirar y conocer personalmente al que llegaría a ser, con el tiempo, el más grande de los líderes políticos del siglo veinte y lo que va del veintiuno.

Desde un principio me sentí cautivado por Fidel, por su valentía, y por el contenido redentor de su prédica. El hecho de él organizar, dirigir y participar en el asalto al Cuartel Moncada; defendiéndose con gallardía ante el tribunal que le juzgó; el documento que elaboró para su propia causa exponiendo lo que había escrito en “La Historia Me Absolverá”, y luego de salir en libertad trasladarse a México y regresar a su país en el Granma con 82 hombres; suben a la Sierra Maestra y desde ella descender triunfante, contra el ejército regular de Fulgencio Batista, el 1 de enero de 1959. La suma de todos estos hechos llegaron a ejercer en mí una gran influencia política e ideológica.

Debo de confesar que por mi mente nunca pasó que aquel hombre que comencé a oír hablando cuando yo contaba con unos pocos años de edad, llegaría a ser uno de los hombres que transformaría por completo a América Latina y el Caribe, hasta el punto de que en un libro que leí recientemente con el título: “Cien Horas Con Fidel”, el autor dice, refiriéndose a Fidel: “Pocos hombres han conocido la gloria de entrar vivos en la historia y en la leyenda.
 
Fidel es uno de ellos. Es el último “monstruo sagrado” de la política internacional. Pertenece a esa generación de insurgentes míticos —Nelson Mandela, Ho Chi Minh, Patricio Lumumba, Amílcar Cabral, el Che Guevara, Carlos Marighela, Camilo Torres, Turcios Lima, Mehdi Ben Barca— quienes, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Como miles de intelectuales y de progresistas a través del mundo, y entre ellos hasta los más inteligentes, esa generación pensaba con sinceridad que el comunismo anunciaba un porvenir radiante, y que la injusticia, el racismo y la pobreza podían ser extirpados de la faz de la tierra en menos de un decenio.”
 

“En aquella época, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, en más de medio planeta se sublevaban los pueblos oprimidos. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia seguían dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras, las naciones de América Latina, en teoría independientes desde hacía siglo y medio, permanecían despotizadas por minorías privilegiadas, y a menudo sojuzgadas por crueles dictadores (Batista en Cuba, Trujillo en República Dominicana, Duvalier en Haití, Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay...), amparados por Washington.”

“¿No es acaso Fidel Castro el jefe de Estado que más tiempo ha permanecido ejerciendo su cargo? Ha tenido que lidiar nada menos que con diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo).”

“Tuvo relaciones con algunos de los principales líderes que marcaron la marcha del mundo después de 1945 (Nehru, Nasser, Tito, Jrushchov, Olof Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, Mitterrand, Jiang Zemin, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.,). Y ha conocido a algunos de los principales intelectuales y artistas de nuestro tiempo (Jean-Paul Sastre, Simone de Beauvoir, Hemingway, Graham Greene, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Oswaldo Guayasamín, Henri Cartier-Bresson, Julio Cortázar, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Oliver Stone, Noam Chomsky y muchísimos otros).”

“Bajo su dirección, su pequeño país (poco más de 100,000 kilómetros cuadrados y de 11 millones de habitantes) ha podido conducir una política de gran potencia a escala mundial, llegando incluso a echarle un pulso a Estados Unidos, cuyos dirigentes no han conseguido derribarlo, ni eliminarlo, ni tan siquiera modificar el rumbo de la Revolución Cubana.” (1)
 

La persona que lea este trabajo se debe suponer la influencia que ha ejercido Fidel Castro, por su comportamiento, inteligencia, condición de estadista y de revolucionario, ante millones y millones de latinoamericanos, caribeños, en fin, de y hombres y mujeres de todo el planeta tierra. Y yo no he sido la excepción. l

FUENTES:
(1) “CUBA”. El Nacional. 12 de marzo de 1974.
 

Continuará la semana próxima

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