lunes, 24 de febrero de 2014

Un encuentro por Santiago


Por: Ramón Antonio Veras.

1.- El país está viviendo una etapa de su historia en la cual amplios sectores de la vida nacional manifiestan interés  en  someter a discusión  temas que preocupan a la nación. Seminarios, coloquios y conferencias se efectúan casi a diario,  algunas veces  de carácter   regional  o  local.
2.- Creo que resulta sumamente interesante que alguna universidad, organización empresarial o gremial de Santiago, decida tomar en consideración la posibilidad de efectuar en esta ciudad una especie de coloquio, conversatorio o debate, en el cual se discuta la situación que se encuentra la comunidad en lo que se refiere a sus servicios públicos básicos,  y  principalmente  examinar el  comportamiento que han asumido sus fuerzas vivas; los sectores, clases y capas sociales llamadas a incidir en forma determinante en todo lo que tenga cardinal importancia para Santiago.
3.- Ese encuentro, que creo que no puede efectuarse de un día para otro, ni en cuestión de dos o tres horas, se deben poner en agenda para ser discutidos en forma franca y con sentido realista y crítico, todos los puntos en los cuales aquellos que tienen poder con influencia no han aportado nada o han  sido tímidos en su accionar por  el bien de la ciudad de Santiago.
4.- Los hombres y mujeres sensatos de Santiago con sentido de progreso, no pueden actuar como el avestruz, ocultando la cabeza, cerrando los ojos, cubriéndose la cara o volviéndola para otro lugar para no ver la realidad, lo que está a la vista de todos, lo que no se puede esconder: que Santiago se está hundiendo en nuestras  propias narices.
5.- No resiste el más mínimo análisis que una ciudad como la de Santiago, que cuenta en su seno con tantos y tantos hombres y mujeres de talento,  con formación desarrollista y visión empresarial de futuro, se comporten tranquilos, serenos,  sosegados,  algo así como si a su alrededor nada estuviera pasando.

6.- Con un encuentro como el que he planteado realizar en Santiago, sólo nuestra comunidad resulta favorecida porque permitiría a sus munícipes más activo, lucidos y con inquietudes,  analizar y procurar  la solución  de asuntos que nos están lesionando a todos.
7.- Los problemas que afectan a Santiago no son sectoriales, sino comunitarios. Las dificultades se agravan, si no se enfrentan a su debido tiempo; los inconvenientes analizados  en equipo  se  solucionan.
8.- El estado de abandono que exhibe Santiago desdice mucho de sus habitantes  como personas civilizadas y decentes;  como integrantes de una comunidad con tradición de ser munícipes preocupados por el buen funcionamiento de su ciudad en lo que se refiere a orden y aseo.
9.- Si la Alcaldía de Santiago, no tiene en su agenda cambiar la cara de Santiago de sucio a limpio, de mugriento  a aseado; de caótico a  ordenado; de turbulento a tranquilo;  de oprobioso a honroso; y de inviable a viable; entonces los santiagueras y santiagueros que queremos a Santiago estamos en el deber de reunirnos para en conjunto analizar qué no hemos hecho, por qué la pasividad ante la fea realidad que pinta nuestra ciudad, y qué  hacer por ella con  la vista puesta  hacia  el futuro.


Santiago  de los Caballeros,
                                                                                24 de febrero de 2014.




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