jueves, 20 de febrero de 2014

PARQUE DUARTE DE SANTIAGO NO, EL MERCADILLO


Por: Ramón Antonio Veras.

Ciertamente, el Parque Duarte  de Santiago, fue en el pasado un lugar de sano esparcimiento, agradable espacio de pasatiempo, sitio ideal para eliminar el aburrimiento.
Pero, además, si usted tenía interés en utilizar los servicios de un cochero reconocido como respetuoso, un limpiabotas decente, o utilizar un vehículo público con un chofer distinguido, se dirigía al Parque Duarte, y allí iba a encontrar a Cundo el cochero, a Julito el lustrador de zapatos, y a Guillermo La  Guapa, todos y cada uno debidamente uniformados.
En el Parque Duarte  de hoy la situación es totalmente diferente, porque en él encontrara  de todo lo que usted quiere; su voluntad es su medida.
Si desea adquirir algunos gramos de marihuana o cocaína;  servirse de una prostituta; tomarse un coco, un mabí, o un trago de alcohol puro con azúcar; comprar zapatos, ropa interior de hombre o de mujer; carne asada, camisas y pantalones nuevos y usados;  chicharrones; así como empanadas, pastelitos, sopa, asopao, etc., visite el Parque Duarte.
Los alimentos están listos para consumir porque se  conservan calientes encima de los anafes encendidos con carbón o en pequeñas estufas  alimentadas por gas propano.
Lo que acabo de describir es el ambiente de un día normal  en el Parque Duarte de lunes a viernes, porque los fines de semana esa plaza es un verdadero mar humano con personas comprando las mercancías que llegan  al país, de medio uso, en las conocidas pacas.
El Mercado Yaque, comparado con el Parque Duarte,   es poca cosa como mercado sucio. En el Duarte, hoy  convertido en un mercadillo de mala muerte, se  dan cita distribuidores de drogas, maipiolos, buhoneros, delincuentes calificados,  traficantes y mercaderes de toda  calificación.
Para bien ubicar a santiagueras y santiagueros que hace algunos  años no  visitan el  Parque Duarte, procede hacerles la observación de que el Duarte ya no es una unidad como lo era antes, sino que está deslindado en dos partes: una ocupada y cercada por el obispado de Santiago, y la otra es tierra de nadie, sin control alguno, donde opera el mercadillo ya descrito.

Santiago de los Caballeros,

                                                                                    20 de febrero de 2014.

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